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Contrarreloj Profesionales

Michael Rogers salda sus cuentas en Bardolino

Michael Rogers (Barhan, Australia, 1979) tenía algunas cuestiones pendientes que solucionar con el pasado y zanjó todas sus deudas en una sola tarde, ayer, en Bardolino, donde se disputó el Campeonato del Mundo de Contrarreloj para profesionales.

MichaelLa primera, y seguramente la más importante de todas, era demostrar que no necesita ningún regalo para llevar el maillot del Campeón del Mundo de la especialidad, prenda que pese a su oposición tuvo que vestirlo en el pasado G.P. de las Naciones porque oficialmente era el Campeón del Mundo tras haber aceptado David Millar, vencedor el año pasado en Hamilton, Canadá, el uso de EPO. No era ningún honor llevar un maillot manchado por la polémica, e incluso la medalla de Oro que le entregaron ayer por la mañana tampoco provocó ningún signo de alegría en su rostro. Más bien fue un puro trámite burocrático. Él quería un maillot mojado con su sudor.

Tenía otro asunto incompleto con el destino. En 1999, en los Campeonatos del Mundo de Verona (la contrarreloj se disputó en Treviso), aún en la categoría Sub-23, perdió in-extremis una medalla de Oro que parecía segura, pero Iván Gutiérrez le arrebató el título por un sólo segundo. En el podium juró venganza por aquel revés inesperado.

Y por otro lado, no estaba satisfecho con los resultados que estaba obteniendo en esta temporada, que no se parece en nada al exitoso 2003, donde logró imponerse en la Vuelta a Bélgica, Vuelta Alemania y La Route de Sud, tres vueltas de prestigio logradas, sobre todo, por sus victorias contra el crono. Este año, en cambio, no contabilizaba triunfo alguno. Había preparado con mimo el Tour de Francia, donde se decía que podría ser uno de los candidatos a clasificarse entre los diez primeros. Las caídas de la primera semana y su flojo rendimiento posterior, le retrasaron hasta el puesto 22º, muy lejos de las expectativas que había suscitado.

MichaelPreparó posteriormente la contrarreloj de los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, pero no obtuvo el fruto esperado. Aunque cerca de las medallas (tan sólo tres segundos le separaron del Bronce), nunca dio la sensación de pedalear con soltura. Pero lejos de abandonarse, se entrenó a conciencia para la cita de los Campeonatos del Mundo. Entrenó sobre el recorrido de Bardolino en numerosas ocasiones hasta memorizar todos los detalles del circuito: las curvas, los repechos, el llano, los desarrollos a utilizar, absolutamente todo. No se le escapó ningún detalle, y bien que se notó ayer. Fue junto al gigante alemán Michael Rich, segundo una vez más al igual que en 2002 y 2000, uno de los pocos ciclistas que no cometió el error de entregarse en exceso en el primer tramo del recorrido, sin duda el más exigente y técnico con constates repechos que obligaban a los corredores a escoger con mucha precisión tanto el desarrollo como el nivel de esfuerzo.

Alexandre En el kilómetro 6, 3, Alexandre Vinokourov marcó un tiempo de 9 minutos y 44 segundos. Michael Rogers, cuarto, cedió 12 segundos, y Rich, 19ª, 29 segundos. Lo de Rogers se puede juzgar como un acto de inteligencia porque sabía que si no regulaba las fuerzas, al final, en el tramo más rápido del circuito, lo acusaría en demasía.

Michael Lo de Rich, en cambio, es inevitable. El armario alemán es un ciclista muy pesado al cual se le atragantan todos los repechos por insignificantes que sean. Pero en el llano nadie es capaz de mover unos desarrollos que, a juzgar pos su cadencia, siempre resultan exagerados.

En el hito kilométrico 27, el cronometro determinó con precisión la sensación que transmitía el poderoso pedaleo de Michael Rogers, que marcó el mejor tiempo. Aventajó en 31 segundos a Alexandre Vinokourov, y Rich ya era sexto a 47 segundos. Algunos de los hombres más rápidos en el primer punto intermedio, Uwe Peschel o David Zabriskie, comenzaron a pagar sus excesos.

PodiumDesde allí hasta la meta Michael Rogers dio un auténtico recital. Se escondió sobre la bicicleta para mejorar la aerodinámica y pedaleo con una cadencia alta pero, a la vez ,eficaz. Pese a no ser un corredor de una potencia exagerada, fue más rápido que nadie, incluso, en ese tramo. Su primera victoria de la temporada le dio a Australia el primer Oro profesional en una prueba de carretera.

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