Apoyo Científico y Tecnológico para el Deporte
Compra por telefono

Ruta Elite Feminas

Judith Arndt enmienda los erorres de Atenas en Verona

Si Judith Arndt (Konigs Wustenhausen, Alemania,1976) no hubiera tenido una actitud tan estúpida e incomprensible en los Juegos Olímpicos de Atenas, donde trabajó de una forma absurda y totalmente incorrecta ofreciendo en bandeja la medalla de Oro a la australiana Sara Carrigan, hubiera entrado en la historia del ciclismo por la puerta grande como Campeona Olímpica y Campeona del Mundo en la misma temporada, algo inédito en la historia del ciclismo. Pero en Atenas el desmesurado deseo de venganza contra su seleccionador (le dedicó un corte de mangas al cruzar la línea de meta), que dejó fuera de la selección a Petra Rossner, amiga íntima de Arndt, le hizo perder la cabeza y, probablemente, el Oro.

Consciente del error que cometió en la cita Olímpica, Arndt estaba ansiosa por sacarse la espina que le quedó clavada. Por condiciones físicas, su calidad está fuera de toda sospecha. Es la corredora que más ha progresado en los últimos años. Potente como pocas, es una de las mejores especialistas en pruebas de un día, pues supera con cierta facilidad puertos no muy duros y tiene un final aceptable. Además cuenta con la ventaja de ser una gran contrarrelojista, condición que quedó confirmada con rotundidad el año pasado en Hamilton y el pasado martes en Bardolino, donde en ambas ocasiones logró la Plata en la carrera contrarreloj.

Pero ayer, además de su condición física, demostró un ingenio envidiable para interpretar la carrera con acierto. Las 6 corredoras más fuertes de la carrera se encontraban en cabeza de carrera tras distanciarse en la última subida a Torricelle, donde la lituana Edita Pucinskaite, Campeona del Mundo en 1999 en el mismo circuito, Joane Somarriba y la suiza Nicole Brandli, fueron, con diferencia, las más activas en tareas ofensivas. También se encontraban Judith Arndt, la italiana Tatiana Guderzo, y la rusa Svetlana Bubnenkova, que comenzó la última subida escapada junto a la Holandesa Chantal Beltman, que no pudo con el ritmo de las más fuertes. En la bajada de Torricelle se vio claramente que no había ningún tipo de acuerdo en los relevos. Lógicamente, las corredoras más lentas en el esprint no querían saber nada de colaborar con ciclistas que podrían ser sus verdugos en los últimos metros. Y éstas, a la vez, pretendían por todos los medios, ahorrar algunos gramos de fuerza para sacarlas a relucir al final. En eso, se puso en cabeza Judith Arndt. Simuló, en un principio, que iba a poner un poco de orden en el grupito, pero, de repente, se levantó de su sillín, cambió bruscamente de ritmo, avanzó, 5, 10, 15, 20 metros, y mientras Edita Pucinskaite, Joane Somarriba y Nicole Brandli, las tres más fuertes en la subida, se vigilaban entre sí, logró una ventaja decisiva.

Su merito no radicó exclusivamente en esa acción, sino que toda su carrera fue perfecta. Cualquier otra corredora, quizás no hubiera sido capaz de aguantar el tirón de Tatiana Guderzo, una joven de 20 años, que aprovechó la indecisión de Pucinskaite, Somarriba y Brandli, para lanzarse a por la alemana. Pero, Arndt es una maestra contra el crono y ayer subsanó todos los errores de Atenas para consagrarse como una de las mejores corredoras del momento.

Acceso a la clasificación de la carrera