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15ª Etapa

Sierra Nevada agita la Vuelta a España

Si algo distingue a la Vuelta Ciclista a España del Giro de Italia o del Tour de Francia, es la capacidad de sorpresa que sigue manteniendo la carrera Española, seguramente uno de los pocos alicientes que mantiene enganchado al aficionado. En los últimos años, seis años en el caso del Tour, apenas ha habido incertidumbre en la carrera francesa, que ha vivido el triunfo del estadounidense Lance Armstrong casi de forma matemática. En el Giro de Italia, por su parte, no hay más sitio que para los escaladores puros en el primer puesto de la clasificación. En la Vuelta Ciclista a España, en cambio, nadie ha sabido quien ganaría la carrera hasta el último día desde 2001. Ese año, todo hacía indicar que el ganador sería Oscar Sevilla, corredor que perdió la carrera en la última contrarreloj de Madrid. En 2002, Roberto Heras afrontó la última prueba de fuego, una contrarreloj de 41,2 kilómetros, con una ventaja superior al minuto, diferencia que quedó hecha añicos ante la imponente pedalada de Aitor González, ganador de aquella edición. El año pasado, Isidro Nozal se hundió incomprensiblemente en la última cronoescalada a Abantos desperdiciando una ventaja de casi dos minutos en favor de Heras, que se impuso por segunda vez en la Vuelta Ciclista a España.

En esta edición, en cambio, podría ser el propio Roberto Heras quién sufra, de nuevo, un revés de última hora. Ha sido el último de los favoritos que ha quedado en evidencia. Los primeros fueron Haimar Zubeldia, Joseba Beloki y Alexandre Vinokourov, aquejado éste último de una gastroenteritis de origen dudoso. Denis Menchov y Aitor González se han ido derritiendo día a día pese a la exhibición de ambos el día de Morella, primera etapa con final el alto. Manuel Beltrán y Floyd Landis están sufriendo el mismo deterioro. A Tyler Hamilton, ganador de la crono de Almussages, se lo ha llevado el dolor que vive pegado a su cuerpo, e incluso Alejandro Valverde ha sufrido el día negro que la mayoría de los ciclistas sufren en una vuelta de tres semanas. En su caso fue en la etapa de Calar Alto, donde se dejó casi minuto y medio, motivado en parte, por la espectacular caída que sufrió dos días antes.

Perfil de la décimoquinta etapa

Pero ni el propio Roberto Heras se ha podido mantener al margen de esa circunstancia. Ayer desperdició una oportunidad de oro para dejar sentenciada la carrera. Todo hacía indicar que el corredor del Liberty Seguros lograría la ventaja suficiente para afrontar la última semana con total tranquilidad. La demostración de Calar Alto, donde logró una ventaja de casi minuto y medio con respecto a Alejandro Valverde, su adversario más peligroso, expuso con total claridad las cartas de cada uno, pero, según los visto en los dos últimas días, hubo corredores que guardaron un as en la manga: Santi Pérez, que con la espectacular victoria de ayer parece asegurarse un puesto en el podium; y Alejandro Valverde, que amenaza ahora el primer puesto de Roberto Heras.

Algo ha cambiado en el equipo de Manolo Saiz, además del esponsor principal. Sus corredores no están demostrando la misma maestría que años atrás en la contrarreloj, especialidad a la que siempre ha otorgado un trato exquisito Saiz y han destacado muchos de sus corredores. Esta temporada no han ganado ninguna contrarreloj por equipos y en las individuales tampoco están rindiendo al nivel de otras temporadas, ni Igor González de Galdeano, ni Jan Hruska, ni Isidro Nozal, por citar a los mejores especialistas del equipo. Cierto es que Roberto Heras sigue manteniendo la progresión que inició dos años atrás, pero ayer falló estrepitosamente. Una desventaja de casi dos minutos con respecto al ganador en un terreno que le beneficiaba como a nadie, es una falta que le puede salir muy cara.

En ningún momento rodó con comodidad Roberto Heras, obligado, prácticamente desde la salida a perseguir a Alejandro Valverde, que marcó mejores tiempos que Heras en todos los punto de referencia. Es lo peor que le puede ocurrir a un ciclista, porque además de la presión psicológica, existe el riesgo de forzar al cuerpo por encima del límite permitido. Error que cometió en los últimos kilómetros. Angustiado por las referencias que le daba su director desde el coche, 40 segundos con respecto a Alejandro Valverde a falta de cuatro kilómetros, Heras superó la barrera que consentía su organismo, que no tardó en pedirle cuentas. Rebajó la diferencia hasta los 25 segundos, pero elevó el ácido láctico de sus músculos, que le impidieron seguir al ritmo imposible que pretendía. Al final cedió 44 segundos frente a Alejandro Valverde, que realizó una gran contrarreloj.

Peor fue lo de Isidro Nozal, que aunque con muchas reservas, se puede adelantar que ha perdido toda opción de podium. Definitivamente el corredor cántabro tiene una debilidad psicológica que le impide rendir al cien por cien cuando más lo necesita. Los ejemplos se están sucediendo desde al cronoescalada a Abantos del año pasado. Cuando no ha tenido otra responsabilidad que trabajar, algo que él considera natural, ha sido capaz de destrozar la carrera. Aitana, Calar Alto y Monachil son tres ejemplos claros. Pero ayer, que se enfrentaba a una prueba de fuego, en la que rindiendo al nivel de los días anteriores se hubiera asegurado el podium, se derrumbó, una caída que solo se puede explicar desde su fragilidad psicológica.

De nuevo hay que felicitar a Santi Pérez, el ganador, que una vez que se ha reconciliado consigo mismo y con el destino, está preparado para asumir el protagonismo que le ha concedido la naturaleza en las carreras más prestigiosas del calendario.

Acceso a la Clasificación de la etapa

Acceso a la Clasificación General

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