{"id":38,"date":"2008-04-12T12:06:39","date_gmt":"2008-04-12T12:06:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biolaster.com\/blog-trauma\/38"},"modified":"2017-07-04T11:48:37","modified_gmt":"2017-07-04T11:48:37","slug":"38-2","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.biolaster.com\/blogs\/trauma\/38-2\/","title":{"rendered":"En el quir\u00f3fano"},"content":{"rendered":"<p>Mi sesi\u00f3n quir\u00fargica comienza a primera hora de la tarde, poco antes de las dos. Me gusta estar despejado, haber dormido bien, y no soportar una digesti\u00f3n pesada. Procuro comer <img decoding=\"async\" src=\"\/blogs\/wp-content\/uploads\/sites\/4\/doc\/preparativos\" align=\"right\" hspace=\"8\" vspace=\"8\" \/> un bocado ligero, sobre la marcha, y beber una cola o un caf\u00e9 que me sirva de estimulante. Por la noche puedo resarcirme con una cena relajada, ennoblecida por un buen reserva. No me gustaba el vino pero, tras acumular botellas obsequiadas por mis pacientes, decid\u00ed un d\u00eda hacerles aprecio, degustando los caldos m\u00e1s selectos de esta peque\u00f1a bodega del agradecimiento. Es un premio que sabe a gloria, que conjuga las sensaciones del paladar con la satisfacci\u00f3n del trabajo bien hecho, con la perspectiva de un problema solucionado, con esa peque\u00f1a dosis de la droga que engancha a los m\u00e9dicos, sobre todo a los cirujanos: el reconocimiento, la mirada o la palabra de un paciente aliviado. Los otros, los casos complicados o fallidos, no tienen premio. No hay vino que adormezca el recuerdo \u00e1cido del fracaso, que evite la mirada a oscuras, de madrugada, a los n\u00fameros rojos del despertador digital que se proyectan en el techo de la habitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cumplo el ritual del d\u00eda de quir\u00f3fano. Despu\u00e9s de varias vueltas alrededor de la cl\u00ednica, consigo al fin aparcar el coche\u2026 sobre la acera, en lugar prohibido pero tolerado, en la zona de urgencias, territorio sin multas ni gr\u00faas. En la puerta coloco el pulgar derecho sobre el identificador de huellas dactilares. Tengo que repetir tres veces la operaci\u00f3n para que se encienda la luz verde y se abra la puerta. Me lavo tantas veces las manos que es muy dif\u00edcil identificar mis huellas, parcialmente borradas, en los lectores. Todav\u00eda tengo que pasar un segundo control para entrar en el vestuario. Esta vez se abre a la primera.<\/p>\n<p>Me molesta toda esta rutina de elegir el pijama de mi talla, buscar los zuecos que siempre est\u00e1n fuera de su sitio y que he acabado por marcar con un sello personal de tinta roja, cambiarme, guardar la ropa en la taquilla que ha dejado de ser m\u00eda desde que arrancaron la etiqueta de identificaci\u00f3n y ahora es del primero que llega, meter la moneda y extraer la llave, y colocarme el gorro de papel desechable y la mascarilla. No me olvido de llevar el i-pod porque me gusta oir m\u00fasica de fondo cuando opero&#8230; cl\u00e1sica, orquestal, canci\u00f3n ligera, y mis favoritos: Dinah Washington, Roger Whittaker, Leonard Cohen, Cat Stevens, Serrat\u2026 \u00a1los Panchos! No puedo con la estridencia de la m\u00fasica moderna de conjuntos, me desconcentra. Eso me crea algunos problemas con las j\u00f3venes enfermeras y tengo que aguantar comentarios jocosos sobre los gustos arcaicos del doctor. Tengo que hacer algunas concesiones, no me disgustan Coldplay, Strokes\u2026 pero ya no valen Pink Floid o Supertramp.<\/p>\n<p>El dise\u00f1o de los nuevos quir\u00f3fanos es muy agradable, supongo que tranquilizador para los pacientes. Conjuga colores puros en gama atenuada, l\u00edneas rectas y curvas, y evita la sensaci\u00f3n de profundidad infinita, de traslado al fondo de la perspectiva por los pasillos sin fin, el paciente tumbado en su cama, mirando el paso intermitente de fluorescentes desva\u00eddas en el techo. M\u00e1s parece que estemos en una guarder\u00eda de dise\u00f1o. En la sala de preanestesia, entre las camas que esperan su paso al quir\u00f3fano, s\u00f3lo faltan unos juegos de construcci\u00f3n con maderitas multicolores.<\/p>\n<p>Margarita est\u00e1 hecha un manojo de nervios. Lleva un rato de espera en la sala, ha sido reconocida por el anestesista y, a pesar del ambiente colorista y relajado de la instalaci\u00f3n, no deja de estar en el centro de un bloque operatorio, sujeto pasivo en el ojo de un hurac\u00e1n de fren\u00e9tica actividad. Circulan enfermeras y auxiliares a paso de marcha con bandejas de instrumental, limpiadoras con carritos rodantes, celadores empujando camas, torres de artroscopia y aparatos port\u00e1tiles de rayos X, cirujanos m\u00e1s pausados que arrastran los zuecos de goma y parecen leer las flechas indicadoras del suelo, inmersos en sus pensamientos, concentrados en la siguiente operaci\u00f3n\u2026<\/p>\n<p>-\u00bfQu\u00e9 tal, Margarita? \u2013la pregunta, claro, no tiene respuesta pero es una forma de conectar con la paciente y dejar que exprese sus emociones contenidas.<\/p>\n<p>-Un poco nerviosa, doctor. Ya tengo ganas de que empiece la operaci\u00f3n para que termine cuanto antes.<\/p>\n<p>-No se preocupe. Es normal que est\u00e9 nerviosa, pero ya ver\u00e1 c\u00f3mo todo es m\u00e1s sencillo de lo que imagina. Tenemos un anestesista muy seguro que le va a dormir las piernas sin nada de dolor y le pondr\u00e1 un sedante en el suero. Despu\u00e9s todo ser\u00e1 mucho m\u00e1s f\u00e1cil, estar\u00e1 m\u00e1s tranquila y, si quiere, podr\u00e1 ver la intervenci\u00f3n.<\/p>\n<p>-Ah, no. Prefiero no ver nada.<\/p>\n<p>-Eso dice todo el mundo pero al final, miran. Adem\u00e1s no impresiona nada. Ni siquiera se ve sangre. Es como una pel\u00edcula en el monitor que no podr\u00e1 relacionar directamente con su rodilla.<\/p>\n<p>-No s\u00e9, no s\u00e9. Ya veremos\u2026<\/p>\n<p>En el quir\u00f3fano todo es actividad. Clara, mi instrumentista, ya se ha lavado. Aislada por una bata y guantes est\u00e9riles, sus grandes ojos me miran por encima de la mascarilla. Son tan expresivos que, aunque no puedo ver el gesto de la cara, me cuentan todo a trav\u00e9s de una ligera dilataci\u00f3n de pupilas, un arqueo de cejas o la aparici\u00f3n de unas arrugas en la comisura, que empeque\u00f1ece por la contractura de los p\u00e1rpados. Algo le ha hecho sonreir pero no me lo cuenta ni yo lo pregunto, aceptando el sutil juego de comunicaci\u00f3n, el de las cosas que se pueden y no se pueden decir al jefe.<\/p>\n<p>-Buenas tardes \u2013el saludo general es para todas las personas que en ese momento bullen por el quir\u00f3fano. Clara prepara el instrumental que una enfermera de campo le va entregando a medida que rasga los sobres est\u00e9riles que lo contienen, el camillero termina de colocar a Margarita en la mesa, <img decoding=\"async\" src=\"\/blogs\/wp-content\/uploads\/sites\/4\/doc\/anestesista\" align=\"right\" hspace=\"8\" vspace=\"8\" \/> el anestesista consulta los gr\u00e1ficos del monitor, su enfermera carga unas jeringas, dos auxiliares van y vienen desde el almac\u00e9n, dos estudiantes de enfermer\u00eda en pr\u00e1cticas y un m\u00e9dico en per\u00edodo de formaci\u00f3n observan desde un \u00e1ngulo de la sala los movimientos medidos y consensuados de los que, por la repetici\u00f3n de sus actos, saben exactamente qu\u00e9 tienen que hacer porque esta funci\u00f3n fue estrenada hace mucho tiempo y cada nueva interpretaci\u00f3n es un ensayo que afianza la seguridad de los actores.<\/p>\n<p>Antes de lavarme compruebo que todo est\u00e1 en orden. El trabajo de Clara no necesita supervisi\u00f3n pero el resto, al depender de personal cambiante, prefiero revisarlo personalmente.<\/p>\n<p>-\u00bfHa llegado el doctor Garc\u00eda?<\/p>\n<p>Clara arquea la ceja derecha, lo que en su c\u00f3digo quiere decir \u201cvaya pregunta\u201d Mi ayudante sufre un s\u00edndrome cr\u00f3nico de impuntualidad que le impide llegar a tiempo y ocuparse de \u201cpeque\u00f1os\u201d detalles como, por ejemplo, colocar la isquemia.<\/p>\n<p>Trabajo con la pierna libre de circulaci\u00f3n sangu\u00ednea. Para ello, exprimo la pierna desde el pie hasta la ingle con una venda de goma. Para evitar que se vuelva a llenar, hinchamos a presi\u00f3n un manguito que rodea el muslo. La enfermera de campo controla la presi\u00f3n.<\/p>\n<p>-\u00bfCu\u00e1nto, doctor?<\/p>\n<p>-Trescientos cincuenta.<\/p>\n<p>Compruebo las conexiones de la torre de artroscopia, el canal de grabaci\u00f3n del monitor, la fuente de luz, la c\u00e1mara y el motor. <img decoding=\"async\" src=\"\/blogs\/wp-content\/uploads\/sites\/4\/doc\/conexiones\" align=\"right\" hspace=\"8\" vspace=\"8\" \/> Introduzco un disco en el DVD para grabar la intervenci\u00f3n. Es un documento muy \u00fatil por cuanto permite repasar la intervenci\u00f3n en caso de dudas por alguna complicaci\u00f3n en el postoperatorio o en el resultado a largo plazo, y al paciente le gusta guardar ese momento especial de su vida en el que tuvo que ser intervenido.<\/p>\n<p>Aprieto el conmutador de la pared y se abre la puerta corrediza. En los lavabos, abro el sobre de pl\u00e1stico que contiene el cepillo est\u00e9ril impregnado de jab\u00f3n y soluci\u00f3n antis\u00e9ptica.<\/p>\n<p>-Buenas tardes, jefe.<\/p>\n<p>-Doctor Garc\u00eda, no tiene por qu\u00e9 preocuparse. He instalado el paciente y est\u00e1 hecha la isquemia. En cuanto termine de lavarme, le preparo el campo quir\u00fargico para que pueda empezar la intervenci\u00f3n.<\/p>\n<p>La iron\u00eda del comentario hace enrojecer a mi ayudante pero repetimos la escena tantas veces que la fuerza de la costumbre quita virulencia a mi ataque. Es como un ritual entre viejos amigos que bromean sobre asuntos cuya clave s\u00f3lo ellos conocen.<\/p>\n<p>-Lo siento. No he podido llegar antes. He tenido un recambio de pr\u00f3tesis en el hospital y se me ha complicado un poco. Pero ya me pongo en marcha.<\/p>\n<p>-Venga, venga, Felipe, l\u00e1vate y monta el campo. La primera intervenci\u00f3n es una plastia de cruzado. Se\u00f1ora de unos cuarenta a\u00f1os con rodilla inestable por un episodio traum\u00e1tico de mes y medio de evoluci\u00f3n. La resonancia informa integridad meniscal. Le vamos a poner una plastia en cuatro bandas de \u201cpata de ganso\u201d<\/p>\n<p>-\u00bfQu\u00e9 anclajes?<\/p>\n<p>-Como casi siempre: tornillos interferenciales biorreabsorbibles. En este caso, los prefiero al endobutton.<\/p>\n<p>Nos lavamos frente al grifo, mirando los dos el cristal que nos separa del quir\u00f3fano. Mientras hablamos podemos observar lo que ocurre dentro. La paciente est\u00e1 despierta pero muy tranquila.<img decoding=\"async\" src=\"\/blogs\/wp-content\/uploads\/sites\/4\/doc\/torre3\" align=\"right\" hspace=\"8\" vspace=\"8\" \/> En el gotero le han introducido un sedante que le ayuda a contemplar su entorno con una mirada de placidez y hasta apat\u00eda. Probablemente dormir\u00e1 un rato mientras duran los preparativos. El muslo est\u00e1 sujeto por una mordaza met\u00e1lica al cuerpo de la mesa, cuya porci\u00f3n inferior ha sido desmontada y la pierna cuelga con la rodilla flexionada.<\/p>\n<p>Restregarse manos y antebrazos durante diez minutos es muy aburrido. Seguimos la rutina de frotar con el cepillo enjabonado desde la mano hasta el codo, cambiando peri\u00f3dicamente de un lado a otro. Tenemos que insistir en la limpieza de u\u00f1as, recortadas previamente para impedir el alojamiento de suciedad. Es un gesto automatizado por la repetici\u00f3n, y nuestra mente, muy activa por la inminencia de la operaci\u00f3n, necesita relajarse a trav\u00e9s de la conversaci\u00f3n. Son momentos de confidencia, intensos pero cortos. Felipe habla de sus cosas, de la guardia del hospital, de la pr\u00f3tesis complicada:<\/p>\n<p>-Se nos ha atascado el extractor y no pod\u00edamos soltarlo. Con la cadera abierta y luxada para colocarle el v\u00e1stago femoral, ten\u00edamos una vara de acero de casi un metro alojada en la di\u00e1fisis, saliendo desde el muslo en paralelo al cuerpo del paciente. No hab\u00eda forma. Nos turn\u00e1bamos para tirar de la empu\u00f1adura pero no quer\u00eda salir. Ya no sab\u00edamos si llamar a talleres del hospital para que alg\u00fan \u201carreglatodo\u201d nos diera una idea.<\/p>\n<p>-\u00bfCon qui\u00e9n estabas operando?<\/p>\n<p>-Con Pini\u00e9s.<\/p>\n<p>El jefe de servicio y yo somos viejos conocidos. Nunca nos hemos llevado bien. Creo que no le gustaba mi forma de ser, mi ambici\u00f3n, mi car\u00e1cter extrovertido. A\u00fan ahora, nos saludamos con correcci\u00f3n pero con una frialdad que no es normal entre compa\u00f1eros de profesi\u00f3n que trabajan en el mismo centro. Los dos recordamos los hechos que jalonan nuestra relaci\u00f3n, su falta de apoyo cuando consegu\u00ed mi plaza por oposici\u00f3n o cuando solicit\u00e9 becas oficiales y ayudas extraoficiales. Sin ataques frontales pero ninguneos continuos. Son las peque\u00f1as miserias de la profesi\u00f3n.<\/p>\n<p>-Entonces, no has tenido gran ayuda. El viejo ya no est\u00e1 para muchos trotes.<\/p>\n<p>-Y tanto. Adem\u00e1s se me ha cabreado. Est\u00e1bamos cansados y tan desesperados que me he puesto a parir ideas un poco a lo loco, a ver si alguna pod\u00eda valer.<\/p>\n<p>-Y se te ha ocurrido alguna que no le ha gustado.<\/p>\n<p>-Sssi\u2026 pero por decir \u00bfeh? Que no hablaba en serio<\/p>\n<p>-A ver, Felipito, \u00bfqu\u00e9 le has dicho?<\/p>\n<p>-Pues que, si no pod\u00edamos sacar la barra, a lo mejor ten\u00edamos que cortarla, dejando un trozo dentro del hueso, para poder cerrar.<\/p>\n<p>-\u00a1Pero qu\u00e9 bestia!<\/p>\n<p>-\u00bfY qu\u00e9 quieres? Yo no hac\u00eda m\u00e1s que pensar en posibles soluciones rechaz\u00e1ndolas todas por disparatadas, pero \u00e9sta la he dicho en alto.<\/p>\n<p>-Al final la hab\u00e9is sacado\u2026<\/p>\n<p>-Pues s\u00ed. Con la mala uva que se me estaba poniendo, he pegado un estir\u00f3n a la empu\u00f1adura y he conseguido sacarla.<\/p>\n<p>-\u00a1Bien hecho! Mejor que dejarle una barra de acero reforzando el hueso\u2026<\/p>\n<p>-\u00a1No s\u00e9 para qu\u00e9 te lo he contado! Ahora me vas a machacar con la dichosa barrita toda la tarde. No lo dir\u00e1s ah\u00ed dentro, \u00bfno?<\/p>\n<p>Felipe sabe que no. Las conversaciones frente al grifo son sagradas. Me apiado un poco de \u00e9l y decido empatarle.<\/p>\n<p>-Te voy a contar algo que, como se te ocurra divulgar, te mato. Cuando yo era residente me pas\u00f3 una vez exactamente lo mismo. Tambi\u00e9n operaba Pini\u00e9s. Era la primera vez que me lavaba con \u00e9l pero desde el principio me di cuenta de que no ser\u00edamos amigos del alma. Despu\u00e9s de unos cuantos tirones, cuando est\u00e1bamos jadeantes y sudorosos, se me ocurri\u00f3 decir que en los grandes puertos desatascaban las piezas herrumbrosas reg\u00e1ndolas con Coca-Cola.<\/p>\n<p>-\u00a1No jodas!<\/p>\n<p>Ya era muy tarde para rectificar. Ten\u00eda que terminar el relato:<\/p>\n<p>-Se quit\u00f3 la bata y los guantes para descansar un rato. Se fue a fumar un cigarro y me dej\u00f3 solo, mirando el extractor atascado, a punto de echarme a llorar mientras le o\u00eda vociferar por el quir\u00f3fano, prequir\u00f3fano y pasillos. Yo segu\u00eda con la vista fija, como hipnotizado, sujet\u00e1ndome las manos, mientras le o\u00eda a lo lejos &#8211; \u00a1Coca-Cola! \u00a1Este t\u00edo es idiota!- Las enfermeras se me quedaron mirando, el anestesista estaba paralizado con una jeringa reci\u00e9n cargada, que manten\u00eda hacia arriba a la altura de su cara. Todav\u00eda veo la escena congelada, todo el mundo mir\u00e1ndome como si hubiera pronunciado un conjuro. Y de repente, empezaron a re\u00edrse. Primero la limpiadora, una gorda de voz aguardentosa que se agarraba de los ri\u00f1ones y lloraba de risa. Despu\u00e9s, todo el quir\u00f3fano mientras yo quer\u00eda que se hundiera el suelo. Todav\u00eda me lo recuerdan los veteranos.<\/p>\n<p>Felipe s\u00f3lo sonr\u00ede, en parte porque comprende una situaci\u00f3n vivida por \u00e9l y en parte porque todas mis historias le suenan un poco a las guerritas del abuelo. Me sorprende que, cada vez con m\u00e1s frecuencia, le cuente historias repetidas sin ser consciente de ello. Terminamos por aclarar el jab\u00f3n antis\u00e9ptico y, con mucho cuidado de no tocar nada, apoyando el codo en el interruptor, abrimos la puerta de quir\u00f3fano. La instalaci\u00f3n est\u00e1 hecha. Vamos a comenzar la intervenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Dr. W. Atson<\/p>\n<p>Continuar Leyendo el siguiente cap\u00edtulo denominado (<a href=\"\/blogs\/trauma\/39-2\/\">La Operaci\u00f3n<\/a>)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EN EL QUIR\u00d3FANO Mi sesi\u00f3n quir\u00fargica comienza a primera hora de la tarde, poco antes de las dos.<br \/>\nMe gusta estar despejado, haber dormido bien, y sin la r\u00e9mora de una digesti\u00f3n. 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