Lesiones

Dependerán de las estructuras que se lesionen. En los huesos se producen fracturas de clavícula, de escápula, de cabeza humeral y de cualquiera de los salientes o apófisis: acromion, troquíter o coracoides.

Las lesiones de ligamentos dan lugar a esguinces o a luxaciones, si llega a perderse la congruencia de la articulación.

Los tendones pueden sufrir procesos inflamatorios o tendinitis y también pueden llegar a romperse, parcial o totalmente.

FRACTURAS


La de clavícula generalmente se produce por un mecanismo indirecto, al caer sobre la palma de la mano con el brazo extendido, transmitiendo el impacto a la clavícula, o directo por choque sobre el hombro. Tipos de fractura de hombro deporte Puede romperse el extremo más cercano al tórax, el tercio interno, la porción media o tercio medio, y el tercio externo en la proximidad del acromion. La más frecuente es la fractura del tercio medio. Se produce un desplazamiento de los fragmentos, apreciable a simple vista porque la clavícula está muy desprotegida, cubierta sólo por la piel.

Se pueden sufrir fracturas de diversos grados de complejidad que requerirán, en consecuencia, diferentes tipos de tratamiento. Normalmente, la fractura simple de tercio medio responde bien al tratamiento conservador. inmovilizacion fractura clavicula Se coloca una inmovilización en forma de ocho tumbado que tracciona de los hombros hacia atrás, consiguiendo aproximar los fragmentos. La inmovilización se mantiene un período aproximado de cuatro semanas, aunque la consolidación firme y, sobre todo, la radiográfica, tarda algo más.

El tratamiento quirúrgico se reserva a casos de fractura compleja que requieran una reducción y síntesis para evitar complicaciones (retardos de consolidación, pseudoartrosis, desplazamiento excesivo, afectación de las articulaciones, etc) o a los pacientes cuya actividad deportiva o profesional requieran de tiempos de recuperación más cortos. Lo ideal es no tener que recurrir a la cirugía ya que el tratamiento conservador suele ser igualmente eficaz y el tratar de acortar los plazos de recuperación no compensa los riesgos, especialmente en el joven o en el niño.

En el húmero, en su porción más próxima al hombro, se pueden producir fracturas de cuello humeral y fracturas de troquíter. También en estos casos el tratamiento de elección es conservador, con una inmovilización del hombro por un vendaje de Velpeau y rehabilitación precoz. En algunos casos, por el desplazamiento de fragmentos, es inevitable el tratamiento quirúrgico. Actualmente se realizan osteosíntesis con una placa atornillada en las fracturas de cuello humeral. El troquíter se puede sintetizar con tornillos de compresión o con una placa atornillada diseñada para este tipo de fractura.

ESGUINCES Y LUXACIONES


Luxacion hombro por rotura ligamentos Los ligamentos pueden distenderse y romperse parcial o totalmente. Si se estiran por encima de su límite de elasticidad o sufren pequeñas roturas, dan lugar a los esguinces. Provocan inflamación y dolor en la articulación que sujetan pero no llega a producirse una pérdida del juego articular. Si se rompen totalmente, los huesos se separan y dan lugar a las luxaciones.

La articulación acromio-clavicular sufre esguinces que se clasifican en grados de uno a tres, dependiendo de su gravedad. En el primer grado sólo se produce la rotura de algunas fibras ligamentosas y prácticamente no hay deformidad. En el grado tres la deformidad es muy aparente y se aprecia a simple vista una elevación de la clavícula. El tratamiento conservador mediante brazo en cabestrillo de los casos leves no sirve para el grado tres o para la luxación, en los que es necesaria una reducción anatómica, llevando la clavícula hasta su sitio. Se repara el ligamento mediante una sutura simple y se sujetan la clavícula y el acromion por diversos sistemas hasta que la sutura sea consistente y el ligamento eficaz para evitar un nuevo desplazamiento. El procedimiento más utilizado hasta el momento consiste en la introducción de dos agujas a través del acromion que, atravesando la articulación, se clavan en la clavícula. Las agujas se retiran al cabo de tres semanas. Actualmente se comercializa un ligamento artificial que consigue una unión muy firme desde el primer momento y permite una rehabilitación precoz.

Cuando hablamos de luxación de hombro nos referimos habitualmente a aquella que afecta a la articulación gleno-humeral. En el plano óseo, la cabeza humeral tiene muy poca cobertura por parte de la escápula; es una articulación desprotegida. La cabeza se apoya en la glenoides pero no es cubierta por ella. Lo que se gana en movilidad se pierde en seguridad. El resto de las estructuras de contención, cápsula, ligamentos y músculos, no llegan a compensar esta falta de engranaje óseo.

Las luxaciones de hombro pueden clasificarse en anteriores, posteriores o multidireccionales, en agudas, recidivantes o inveteradas, etc. En realidad la clasificación pormenorizada interesa al cirujano para aplicar el tratamiento idóneo a cada caso. Para el paciente lo más interesante es saber que después de un primer episodio pueden producirse muchos otros si la rotura de los elementos de contención es muy extensa o si no se consigue una reparación eficaz. Cuantas más luxaciones se producen, mayor es la inestabilidad y más fácil es que se produzcan nuevos episodios, a veces con gestos tan simples como darse la vuelta en la cama. También es cierto que cada vez es más fácil reducir la luxación y que el dolor de los primeros episodios disminuye progresivamente y el hombro puede llegar a reducirse con una maniobra simple de tracción continua del brazo. El traumatismo de repetición puede producir lesiones asociadas como la de Hill-Sachs, por agresión del cartílago de la porción superior de la cabeza humeral. También se pueden producir fracturas cartilaginosas, rotura de ligamentos, cápsula, del labrum o fracturas de la glenoides.

Preparacion cirugia artroscopica de hombro

Se discute cual es el momento idóneo para la intervención quirúrgica. Algunos especialistas recomiendan operar incluso después del primer episodio en pacientes jóvenes donde la posibilidad de nuevas luxaciones es muy alta para evitar la intervención en un estadio más avanzado, con lesiones más graves y difíciles de reparar.

La elección de la técnica puede retrasarse hasta el mismo instante de la intervención. Con el paciente anestesiado es más fácil valorar el grado y dirección de la inestabilidad. Las imágenes de visión directa con el artroscopio permiten apreciar con bastante precisión los daños articulares. Si es posible, se realiza una reparación mediante sutura de las estructuras dañadas.

Si no es suficiente, se puede colocar una plastia de refuerzo, natural o artificial. Desde hace años se viene trabajando con plastias artificiales como la Leeds-Keio o la SEM y más recientemente, plastias obtenidas de tendones del propio paciente (tendones de la pata de ganso por ejemplo). No está cerrada la investigación en este campo y probablemente asistiremos en los próximos años a mejoras en las técnicas quirúrgicas mediante artroscopia.

esquema artroscopia hombro en deportista de elite


PATOLOGÍA DEL ESPACIO SUBACROMIAL


En los tratados antiguos de Traumatología se hablaba de periartritis escápulo-humeral para referirse a todo tipo de dolores de hombro sin diferenciar localizaciones, causas o lesiones acompañantes. Actualmente conocemos las causas teóricas del dolor aunque su diferenciación en la práctica haga muy difícil el diagnóstico. Tan difícil que a veces el paciente refiere dolor de hombro cuando en realidad padece una dolencia cervical, pulmonar o, incluso, hepática.

El dolor originado en el espacio subacromial puede llegar a ser muy intenso. Es de preferencia nocturna , desvela al paciente y le obliga a acudir al servicio de urgencias en demanda de cualquier medida que le libere de su dolor.

Causas del dolor subacromial:

Estrechamiento del espacio subacromial. El acromion puede presentar variaciones anatómicas. El tipo I es el de un acromion plano, paralelo a la cabeza del húmero. En el grado II se incurva hacia abajo y en el tipo III tiene la forma de un gancho que, dirigido hacia abajo, puede dañar los tendones del manguito rotador. También una artrosis de la articulación acromio-clavicular puede favorecer la formación de osteofitos que producen el mismo efecto compresivo.

Diferentes tipos acromion El conflicto de espacio también puede deberse a un aumento del contenido, como un grosor exagerado de los tendones del manguito debido a una tendinitis crónica o a la proliferación de partes blandas por una sinovitis o una bursitis.

La agresión repetida puede provocar una reacción inflamatoria crónica de los tendones que en períodos de evolución avanzados pueden producir calcificaciones visibles en exploración radiográfica. Los tendones del manguito pueden llegar a romperse total o parcialmente.

Tratamiento

infiltracion tendinitis espacio sub acromial El tratamiento será en principio conservador. A las medidas elementales de reposo e inmovilizacion, toma de antiinflamatorios y fisioterapia hay que añadir con frecuencia la aplicación local de infiltraciones locales de corticoides y anestésicos. Recientemente han comenzado a aplicarse infiltraciones de ozono y de factores de crecimiento.

Cuando fracasa el tratamiento conservador o cuando la impotencia funcional derivada de una rotura de los tendones es muy limitante, se debe intentar el tratamiento quirúrgico.

espacio sub acromial Obviando las técnicas de cirugía convencional, mencionaremos la técnica artroscópica que, en principio, será la de elección por ofrecer el mismo resultado a largo plazo y ser mucho menos agresiva para el paciente, con tiempos de recuperación más cortos y menor riesgo de complicación.

Tras la exploración del espacio subacromial con visión artroscópica y teniendo en cuenta los datos previos de exploración clínica y pruebas complementarias, se deciden los gestos quirúrgicos

Acromioplastia es la reducción del grosor del acromion mediante abrasión motorizada con una fresa metálica. De esta forma puede transformarse un acromion de tipo II o III en tipo I. En el mismo acto quirúrgico se secciona el ligamento coraco-acromial para favorecer el ascenso del acromion y aumentar el espacio subacromial.

Las calcificaciones pueden extraerse mediante aspiración. Se localiza el depósito calcáreo pinchando con una aguja el manguito. Cuando se observa la salida de partículas, se puede abrir un ojal en el tendón para que salga el resto de la calcificación.

Las roturas del manguito pueden suturarse por técnicas quirúrgicas que exigen una gran destreza y entrenamiento por parte del cirujano. Para un artroscopista experimentado es posible llegar a suturar una rotura extensa con bordes retraídos. Se realiza en primer lugar un acercamiento de los bordes de la rotura y posteriormente, mediante diversos sistemas de anclado, su reinserción a la cabeza humeral en una zona lo más próxima posible al troquíter.

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