Cuándo Operar una Rotura de Ligamento Cruzado Anterior

La cuestión que se plantea de “Cuándo operar una rotura de ligamento cruzado anterior” es muy interesante y objeto actual de discusión entre especialistas.

Desde luego parece que todos coincidimos en que tras una rotura del ligamento cruzado anterior hay que esperar para que la rodilla se enfríe, ceda la inflamación y comprobemos con un tiempo suficiente de evolución si la rodilla es o no inestable.

Aquí está el verdadero quid de la cuestión. Hemos de operar inestabilidades de rodilla y no roturas de ligamento cruzado anterior (LCA) que nos señalen las imágenes de una resonancia o la primera impresión exploratoria después del accidente.

Si ya ha transcurrido un período de tiempo prudencial, pongamos seis semanas, la nueva exploración puede ofrecernos:

a- Rodilla inestable en sentido antero-posterior (test de Lachmann). Si el test muestra una cierta holgura pero se produce un cierre final, consideramos que existe una laxitud postraumática pero no una verdadera inestabilidad.

b. Se le suma una inestabilidad clara con resalte rotatorio interno de la tibia en los tests dinámicos. Es una gran inestabilidad.

Después de tantos años de discusiones muchos de nosotros hemos llegado a la conclusión de que la inestabilidad no depende tanto de la rotura del ligamento cruzado sino de su asociación con la rotura del ligamento colateral anterior. Lo que hace que el paciente se caiga al suelo es la rotura de este ligamento y creemos preferente solucionar esta inestabilidad rotatoria, la que produce una rotura aislada del cruzado que, salvo en deportistas de gran exigencia, nos parece tolerable en la mayoría de los casos.

Para solucionar esta gran inestabilidad necesitamos colocar un freno que impida el avance de la tibia en rotación. Creemos que la técnica más adecuada es la plastia de Lemaire modificada gracias a los estudios anatómicos de Golanó y Achalandabaso.

 

Por lo tanto se nos plantean varios casos después de un período de evolución tras el accidente deportivo con rotura del ligamento cruzado anterior:

 

  1. La rodilla se ha estabilizado. Recomendamos no operar y seguir un programa de musculación hasta recuperar la actividad previa. En casos de deportistas de competición puede ser razonable plantearse una operación que sustituya al ligamento lesionado para evitar el riesgo de su rotura definitiva y lesiones asociadas en una nueva torsión. En personas sedentarias y sobre todo a partir de los cuarenta años, recomendamos no operar.
  2. La rodilla es inestable con un test dinámico claro que provoca el avance en rotación de la tibia. Creemos imprescindible realizar una plastia de refuerzo extraarticular tipo Lemaire modificado para evitar la inestabilidad. Si no lo hacemos y solo colocamos una plastia de cruzado intraarticular corremos el riesgo de que se vuelva a romper. En el caso de deportistas de competición asociamos las dos plastias, intra y extraarticular. En personas sedentarias o a partir de cierta edad preferimos colocar solo la plastia de Lemaire porque produce una estabilización suficiente y evitamos al paciente la incomodidad de una doble plastia y un período de rehabilitación más prolongado

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *