¿Cuándo se opera un menisco?

La respuesta parece evidente: cuando está roto. Pero no siempre es así. Podemos contemplar varios casos

    1. Joven o no tan joven deportista, por lo menos persona activa, sufre una torsión de rodilla, se rompe el menisco, se comprueba en la resonancia y  sufre las consecuencias: se bloquea la rodilla, se hincha, duele…. no le deja realizar una vida activa, deportiva o incluso limita funciones elementales como caminar. NO HAY DUDA: es quirúrgico

 

    1. Persona entrada en años, no recuerda antecedente traumático y el menisco se demuestra que está roto. Ha acudido al médico porque sentía ciertas molestias pero no duele mucho ni duele siempre. NO CORRE PRISA pero finalmente tendrá que operarse porque la evolución es a una rotura mayor, a molestias mayores y a un deterioro progresivo de la rodilla. No podemos cerrar los ojos y, repito que sin prisa, habrá que abordar una solución quirúrgica. LA EXCEPCION sería el caso de un menisco roto dentro del contexto de una artrosis avanzada. Habría que estudiar el caso y decidir si merece la pena una artroscopia o debemos esperar para colocar una prótesis

 

  1. Se trata de una persona mayor, bastante mayor, que presenta un menisco roto y nos da cierto reparo someterle a una intervención quirúrgica. En este caso todo va a depender de los factores acompañantes
    1. Si el menisco está muy roto o da muchas molestias y la rodilla se conserva bien, TENDREMOS QUE OPERAR. No podemos tampoco cerrar los ojos y consentir una mala calidad de vida del paciente por mayor que sea
    2. Si además del menisco presenta una artrosis LA SOLUCION VA A DEPENDER DEL GRADO DE LA ARTROSIS. Si es inicial, consideramos la solución del caso anterior. Si está muy avanzada no podemos someterle a una artroscopia cuando sabemos que la solución definitiva es una prótesis aunque durante un tiempo, dependiendo de la edad y el estado general del paciente, decidamos aplicar un tratamiento paliativo para quitarle el dolor sin abordar la solución definitiva

Creo que están recogidos todos los casos habituales. Pero los pacientes dudan muchas veces porque alguien -un fisio, el médico de familia en el mejor de los casos y un vecino o amigo en casos menos fiables- le ha RECOMENDADO QUE NO SE OPERE porque eso llevaría con el tiempo a una artrosis debido a la falta de soporte, a la falta de un fragmento de menisco.

No rechazo tajantemente esta opinión pero debo aclarar, como hago con mis pacientes, que un menisco roto evoluciona a una rotura mayor, que una lesión inicial puede requerir el recorte de una pequeña porción meniscal pero con el tiempo puede precisar una gran resección y dejarle sin una porción mucho mayor de menisco o sin menisco en absoluto. Y además hay que contar con otro factor: el apoyo continuado del cartílago del fémur sobre la superficie rota del menisco va a producir ese desgaste como el que le habían augurado si se operaba

Por tanto es preferible operar antes de que la rotura se haga mayor y antes de que produzca un deterioro del cartílago articular

Entonces, ¿SE DEBEN OPERAR TODAS LAS ROTURAS? Pues tampoco. En favor de los detractores de la intervención he de aclarar que salvo el caso agudo de rotura limitante en el que es clara la indicación quirúrgica, podemos esperar para estar seguros del diagnóstico (cuando no es fiable al 100%) y porque algunos casos, muy escasos, se refieren a una rotura pequeña, longitudinal, paralela a la pared de la rodilla en zona plenamente vascularizada y, por tanto, capaz de cicatrización. Este último caso es susceptible, además, de una solución conservadora. Si permanecen las molestias y se dan todas las condiciones señaladas, se puede realizar una sutura del menisco roto en lugar de recortarlo.

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