Viernes, 30 de Mayo de 2008

Una de juanetes. Postoperatorio

El plan estándar de seguimiento tras una Cirugía Percutánea del Pie contempla una primera visita a mi consulta una semana después de la intervención. Retiro el vendaje y las gasas que cubren las heridas quirúrgicas. Al principio, las hemorragias solían ser más cuantiosas y la sangre empapaba el vendaje dándole una consistencia muy dura En la actualidad se manchan -claro- pero el aspecto general del pie y su envoltorio cada vez es más limpio. También el edema que lo deforma resulta cada vez menor. Es un indicativo de que la operación es menos costosa -en tiempo y gestos quirúrgicos-, lo que supone una menor agresión para el pie

Retiro todos los puntos, limpio bien las heridas, las vuelvo a pintar con una solución yodada y coloco de nuevo el vendaje.

-No es necesario que toque nada hasta la próxima consulta dentro de una semana, pero si se moja en el baño, puede levantar el vendaje y hacer de nuevo la cura. Ya ve que no requiere ninguna habilidad especial. Tomasa me mira en silencio y asiente. No sé muy bien si por acuerdo tácito a mis instrucciones o -como suele pasar a menudo- porque no entiende nada. En la duda, acostumbro repetir las instrucciones en presencia de sus familiares para asegurar la eficacia del mensaje.

-Conviene “domar” un poco los dedos, sujetarlos en su posición ideal. Podemos hacerlo con un esparadrapo de seda… así, llevando cada dedo a su sitio, forzando la posición. Si conservamos bien la alineación, conseguiremos que la postura definitiva –cuando cicatricen las heridas y consoliden las osteotomías- sea la que pretendíamos.

Terminada la operación, ajustamos de nuevo el zapato ortopédico. En quirófano colocamos una redecilla por encima del vendaje. Ahora la sustituyo por un calcetín grueso. -Ya puede caminar, Tomasa. Se encontrará mucho más cómoda…

-Si, doctor, siento el pie más ligero.

-Pues ya ve: tiene que caminar. Necesitamos que las fracturas que hemos provocado en la operación consoliden en su posición funcional. Por eso debe pisar, porque al hacerlo llevamos los huesos a esa postura. Tiene que hacerlo con el pie “plano”, como si fuera un elefante, levantando la pierna para dejarla caer con toda la planta, sin flexionar los dedos.

Ayudo a mi paciente a que dé los primeros pasos y dejo que camine sola, automatizando poco a poco mis instrucciones para lograr una marcha aceptable. Termino indicándole el plan postoperatorio hasta el alta médica:

-Nos veremos de nuevo la semana que viene. Quiero controlar la evolución y comprobar que sabe colocar el vendaje como le he indicado. Con este zapato deberá caminar durante un mes. Después, durante otro mes, utilizará unas zapatillas de tenis de suela plana. A partir de entonces, puede recuperar su calzado habitual empezando por uno holgado, que no comprima el pie, porque calculo que la inflamación va a persistir durante un tiempo más prolongado. He de advertirle que hacia el segundo mes se produce un fenómeno de cansancio psicológico de mis pacientes, lo que llamo la “depresión del juanete” Todo va bien pero el proceso empieza a ser tedioso y persisten algunas molestias porque hasta entonces no han consolidado las fracturas. Afortunadamente, dura sólo unos días. Después todo irá mejor y calculo que hacia el cuarto mes podremos extender el alta definitiva.

No queda mucho más que hablar. Contesto algunas preguntas de índole práctico que plantea Tomasa: si puede hacer labores de casa, cuánto tiempo puede pasear, si podrá ir a la boda de su sobrina que es el mes que viene… Procuro contestar a todo con claridad y, cuando he aplacado su inquietud, la veo alejarse caminando con su paso de “elefante” sin dejar de sorprenderme por la naturalidad con que lo hace. Me obliga a recordar aquellos pacientes que operaba en el hospital con cirugía abierta, que tardaban tanto tiempo en recuperar funciones elementales de apoyo y marcha, después de un período de ingreso prolongado e intenso dolor. Ella no sé si es consciente pero yo quedo maravillado de que ese pie sea el mismo cuya radiografía aún permanece en el negatoscopio. En un vistazo de reojo veo la fractura de cuatro metatarsianos y dos falanges. "Como se tuerza el tobillo y le hagan una radiografía en urgencias, van a pensar que se ha descalabrado o que algún cirujano está loco"

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Enviado por: Wenceslao Atson. 14:31 Secciones: Biolaster | Permalink | Comentarios (3) | Trackbacks (0)

Comentarios

Re: Una de juanetes. Postoperatorio

Muy claro . Lo entiendo hasta yo.¡Animo Tomasa¡

Enviado por: Elva Cuándo: 15/06/2009 21:04

Linda historia, soy cirujano de pie y veo la relidad claramente. Es un poco mentiroso todo lo que escribieron y tambien hago cirugia percutanea hace mas de 4 años y cada dia la indico menos debido a sus complicaciones y malos resultados a largo plazo. Seria bueno que incentiven a los pacientes a operarse pero con historias mas reales y sin decoraciones gramaticales, como por ejemplo cuando lo vieron a Ishan pareceria que vieron a Jesus resucitado

Enviado por: Mariano Iglesias Cuándo: 06/07/2009 14:06

Estimado colega

El objeto de este blog no es animar a los pacientes a que se operen. De facto, si Vd. es tan amable de consultar el tono general y el contenido de otros artículos, podrá comprobar que nuestra intención es dar información sencilla y comprensible pero nunca incitar a un tratamiento, mucho menos quirúrgico.

Rechazo formal y rotundamente su acusación. Quizá no esté acertado en mis comentarios ya que se trata de una visión totalmente subjetiva, sin someterse al control de una exposición científica, pero le aseguro que todo mi artículo está escrito de total buena fe, sin incurrir en ninguna mentira.

Si Vd tiene tan malos resultados con la cirugía percutánea, quizá debiera revisarlos y plantearse si su técnica es correcta. Pudiera ser que todos los que la practicamos nos hayamos equivocado pero parece poco probable teniendo en cuenta que los mejores cirujanos europeos, incluyendo los grandes popes de la cirugía convencional, están adoptando los métodos percutáneos.

Lo que ocurre con mucha frecuencia, como pasó con la artroscopia de rodilla y luego de hombro, como ocurrió con la laparoscopia..., como ocurre con todas las técnicas novedosas, siempre existe un grupo reticente a abandonar la cirugía que han practicado durante mucho tiempo. Es muy duro reconvertirse e inicar una nueva etapa, de aprendizaje largo y difícil... muy superior a cuatro años que, desde luego, no es tiempo suficiente para dominar la técnica.

Quizá haya transmitido esa idea "cuasi divina" sobre el doctor Ishan. Es posible. Es mucha mi admiración y agradecimiento por haber sido capaz de desarrollar una técnica tan valiosa y haber tenido la generosidad de compartirla con todos sus compañeros de profesión.

Con toda cordialidad, le deseo todo tipo de venturas en el ejercicio de su profesión que es la mía.

Enviado por: Dr Atson Cuándo: 06/07/2009 14:39

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