Un dato más sobre el cambio

Los Campeonatos del Mundo disputados esta semana pasada en Copenague han dejado, para mi, dos cosas claras. Una, que ese recorrido era excesivamente suave. Y dos, que hay otro dato más para confirmar el cambio radical que se ha dado en la hegemonía del ciclismo.

No estoy en contra de las llegadas al esprint, pero si de ofrecer todo tipo de facilidades para ello. Seguramente, con algunos repechos más o más duros, tampoco se hubiera podido evitar una llegada masiva, pero todos aquellos corredores que nada o poco tienen que hacer llegando todos juntos hubieran tenido una mínima posibilidad y de haberlo intentado la carera hubiera resultado mucho más excitante. Eso si, creo que el Cavendish es el justo ganador porque hace honor de la realidad que vive esa especialidad hoy en día y de un corredores que está marcando una época.

Echemos ahora un vistazo rápido al melladero. Gran Bretaña se ha llevado seis metales: 5 Australia y Alemania; 3 Francia y Dinamarca, 2 Bélgica, Nueva Zelanda y Holanda, y sólo una Italia y Suiza. Italia sólo un Oro. Este resultado sería inimaginable hace muy poco tiempo, y es un dato muy significativo de la globalización que vive el ciclismo. Una globalización sustentada, por una parte, por la UCI, apostando por llevar el ciclismo a países fuera de Europa, y por otra parte, por el éxito de Lance Armstrong que hizo llegar al mundo anglosajón un deporte que hasta esa época sólo era para aventureros intrépidos como Phil Anderson, Robert Millar, Chris Boardman, Steve Bauer o Greg Lemond, corredores que tuvieron que emigrar obligatoriamente para buscarse las habas en un ciclismo cerrado entre las fronteras de la vieja Europa. Ahora tanto en Australia como en Gran Bretaña, tienen carreras de nivel para la formación de corredores jóvenes y dos equipos Pro Tour al que intentarán llegar los niños que hayan visto estos Campeonatos del Mundo.

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