Un matrimonio imposible

Hay matrimonios que, por mucho que se quiera, son imposibles y tengo la sensación que el nuevo Tinkoff-Saxo es uno de ellos. Seguramente Alberto Contador no ha tenido otra alternativa que aceptar esa nueva unión, pero es una alianza que no le conviene como se ha visto en el pasado reciente. Su nueva pareja no es compatible con nadie. Aqui el único que ha hecho negocio ha sido Bjarne Riis, que se ha asegurado el futuro económico de unas cuantas generaciones.

La venta de Riis cycling a Tinkov no es una buena noticia. Primero porque indica que Riis le ha visto las orejas al lobo y creo que sabía que un vez finalizado el contrato con Saxo Bank, le hubiera sido imposible encontrar otro esponsor que le permitiera seguir en la élite. Ante eso no ha dejado pasar la oportunidad que le ha brindado el polémico magnate ruso y embolsarse así una cantidad de dinero que sin duda se lo ha ganado. Nada que objetar a eso, porque esto, queramos o no, es un negocio como otro cualquiera. Además lo ha hecho garantizando el futuro inmediato de toda la estructura.

Lo peor de todo es la adquisición del equipo por parte de Oleg Tinkov que, a los hechos me remito, es un auténtico bocazas y además esta orgulloso de ello. Este tipo, al que no dudo que el ciclismo le apasione, es un miembro mas de la generación Abramovich, dueño del Chelsea, que se creen con derecho a todo a cambio de dinero. Los hay discretos, pero es que éste es un parlanchín.

El equipo no es más que un capricho para él, un juguete con el que divertirse y saciar su pasión por el ciclismo, que en cuanto deje de gustarle o no cumpla con su función, no dudara en patearlo, romperlo y tirarlo al cubo de la basura. No hay que remontarse mucho tiempo para comprobar su autoritarismo cuando las cosas vienen mal dadas. Una vez que comprobó que Contador no ganaría el Tour de Francia de este año no dudó en descalificar de forma vergonzosa a su corredor a través de las redes sociales. Una cosa es aceptar de forma objetiva el rendimiento deportivo del corredor e intentar solucionarlo con discreción, pero otra muy diferente poner en evidencia su motivación, preparación y profesionalidad de la forma mas cutre, que es lo que hizo él.

Según han declarado todas las partes eso no volverá a ocurrir y han quedado delimitadas todas las áreas y competencias de cada uno de ellos. Así será, pero hacer cambiar el comportamiento de las personas cuesta mucho y más a partir de cierta de edad, y mucho más si el protagonista en cuestión se otorga a sí mismo poderes casi divinos. Por ello espero que para bien de Alberto Contador y su equipo cumplan con los objetivos del señorito porque si no, la llevan clara. Ojalá me equivoque.

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