Méritos y deméritos

La Vuelta a España ha resultado, una vez más, una carrera espectacular y disputada hasta la última raya pero con un nivel inferior al de otras grandes vueltas. Ese sería, a grandes rasgos, mi resumen. Lo mejor de la carrera ha sido la incertidumbre que ha mantenido hasta el final. Todos los hombres que han luchado por la general han tenido altibajos notables que impedían apostar por alguno de ellos. Seguro que hasta en la mismísima subida al Angliru más de uno cambió de pronóstico en más de una ocasión.

Del ganador, Chris Horner, hay muchas cosas que llaman la atención, no sólo su edad, 41 años (42 el 23 de Octubre). Horner jamás se había mostrado tan contundente en una vuelta de tres semanas. Su mejor puesto en una grande fuel el 10º puesto (noveno con la posterior eliminación de Contador) que obtuvo en el Tour de Francia de 2010. Pero al americano no se le puede analizar bajo la lupa de la lógica, él es especial, tan especial que se ha convertido en el corredor más veterano en ganar una carrera de tres semanas.

Horner nunca se ha tomado esta profesión en serio hasta estos últimos años. No ha tenido ni la constancia, ni la profesionalidad, ni la disciplina, ni la presión a la que se somete un verdadero profesional, si no hubiera destacado mucho antes porque cualidades tiene, y de sobra. Por ello, por una vida bohemia que llevó en sus primeros años de profesional, por las lesiones que ha padecido y por lo poco que ha corrido (solo ha finalizado 8 grandes vueltas) y disputado yo no me fijaría tanto en su carnet, que nada tiene que ver con su edad deportiva, mucho más joven, por supuesto. Horner está a los 42 años menos gastado que la mayoría de los corredores a los 30 y su personalidad extrovertida y extremadamente positiva le permite seguir disfrutando de su trabajo, algo que a muchos les tortura superados los 30.

Pero ha habido otras cosas que me han llamado la atención tanto como la edad del vencedor. Algunas positivas, otras no tanto. La Vuelta ha descubierto a otro corredor para seguirle la pista. Se trata de Warren Barguil, un joven francés de 21 años, ganador el año pasado del Tour del Porvenir, que se ha llevado dos etapas en esta edición de la carrera española. Viendo su fiionomía, largo y flaco, se trata de un escalador que, de momento, ha destacado en escapadas, pero que parece tener talento para enfrentarse cara a cara a cualquiera en un futuro no muy lejano. Por lo menos ha hecho méritos para fijarse en él. También el joven Matthews (dos etapas) se ha subido al trampolín que le debe permitir dar un paso más en el difícil mundo del esprint.

De todas formas, y pese a ser algo dado a la exageración, el análisis de este año exige mucha prudencia porque el nivel deportivo ha sido incierto. No sería la primera vez verle al ganador de la carrera ninguneado en otras citas de más exigencia. Hay ejemplos en el pasado no muy lejano de corredores que han ganado o subido al podium de la Vuelta que poco han hecho más que poner en duda su reputación. También se han dado casos de esprinters que se llevaban de calle las disputas de la Vuelta y en otras carreras se ven limitados a ser lanzadores de hombres bastante más rápidos que ellos.

Aunque juzgar el nivel de los protagonistas siempre es delicado, hay hechos que no pueden pasar desapercibidos. Con todos los respetos del Mundo, creo que lo que hizo Mollema en Burgos, o lo que estuvo a punto de hacer Tony Martin en Cáceres es más demérito del pelotón que mérito de los protagonistas, que lo tuvieron, sin duda. También es significativo que corredores que en la Vuelta han ganado etapas o han sido referencias en muchos finales, en el Tour, por ejemplo, no han logrado un solo rayo de éxito. Tony Martin es, si no el mejor, uno de los mejores rodadores del pelotón, pero que tras una fuga de más de 170 kilómetros y que a falta de 10 kilómetros el pelotón lo tuviera a 10 segundos y no fueran capaces de atraparle hasta 5 metros antes de la meta, es casi una burla. Y que Mollema, un escalador puro y muy poco dado a las victorias, se adelante al pelotón en el último kilómetro como lo hizo en Burgos es un insulto para los esprinters y sus hombres. Si hubiera sido Tony Martin, Wiggins, Taylor Phinney o Cancellara, me callo, pero lo que hizo el holandés me dejó atónito.

De todas formas, no quiero amargar a nadie el buen sabor de boca que nos ha dejado el espectáculo que nos han ofrecido, sobre todo, los cuatro primeros hombres de la general y me quedo con eso. Exigir más nivel deportivo a estas alturas de temporada en una gran vuelta por etapas, tampoco me parece justo.

3 opiniones en “Méritos y deméritos”

  1. Te corrijo dos errores ortográficos:

    1-La Vuelta a descubierto a otro corredor para seguirle la pista
    Falta la hache en la primera “a”

    2-ha falta de 10 kilómetros el pelotón lo tuviera a 10 segundo
    Sobra la “h” en la primera “a”

    Respecto a tu articulo, no voy a perder el tiempo en comentarlo. Simplemente decir que “alucino” con tu a análisis sobre el rendimiento de Horner. No te entiendo, me tienes totalmente desorientado.

    Saludos

  2. Pues yo estoy de acuerdo con Xabier, a quien agradezco su dedicación.

    No entiendo, Josebas, tu mala baba, cuando el que ha de revisar su ortografía eres tú: ¿”articulo” / “a análisis”?

    Ondo ibili!

  3. Tienes explicacion para todo!!!
    Despues de leerte vuelvo a soñar con ser ciclista, si Horner gana la vuelta con 42 años porque de joven se quemo poco, yo que tengo 32 y solo he practicado ciclismo a nivel de aficionado, que no podre ganar???

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