Un paso adelante

Con su victoria en el Tour de Beijing, Beñat Intxausti ha dado un paso cualitativo importante en su carrera. La verdad es que era un paso necesario porque a sus 27 años corría el riesgo de dormirse en los laureles que no pocas veces le ha dedicado la prensa. Pero esta victoria es la confirmación de muchas cosas y todas positivas.

Intxausti siempre ha tenido clase, eso no es nuevo. Es un excelente escalador que no cojea en las cronos, la formula mágica para lograr un gran palmarés. Pero en mi opinión le faltaba continuación, mantener durante más tiempo su punto de forma. Hasta este año Intxausti ha sido corredor de un mes. En ese periodo de tiempo podía estar con los mejores, fueran quienes fueran. Así lo hizo en las vueltas al País Vasco, Asturias o Romandía estos años atrás. Sin embargo, en las vueltas grandes su nivel decrecía con el avance de los días. Parecía no recuperase del todo en los esfuerzos diarios. Seguramente era algo lógico a su edad y quizás todos pecábamos de las grandes expectativas que suscitó desde muy joven.

Ahora su madurez es una confirmación, algo a lo que ha ayudado la paciencia con la que pule a sus joyas Eusebio Unzue. Sin presiones y sin exigencias desmesuradas, a cobijo de grandes estrellas, Intxausti ha ido progresando poco a poco con paso firme. Durante el Giro ya superó el problema antes mencionado. Ganó una etapa, estuvo de líder y se mantuvo bien durante las tres semanas. Su octavo puesto así lo demuestra. Pero aún faltaba algo. Para ser grande no es suficiente con un mes extraordinario, hace falta tener un segundo pico de forma, algo a lo acostumbran todos los grandes corredores en la actualidad. Su intención era disputar la Vuelta a España. No pudo ser. Por algún capricho de la naturaleza su organismo no respondió a los estímulos de las cargas recibidas. No rindió. Sin embargo, cuando la clase está acompañada de trabajo serio y concienzudo los resultados llegan aunque sea en la última carrera del año.

Todo indica que la temporada que acaba de finalizar habrá sido un trampolín para dar el salto definitivo a la verdadera élite del ciclismo mundial.

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