Correr contra Peter Sagan

Correr teniendo como principio la estrategia de hacerlo en contra de alguien puede impedir la victoria de aquel, pero no asegura el triunfo propio por lo que no aporta grandes beneficios.

Es lo que, en mi opinión, le ocurrió al Quick-Step en la, una vez más, gran Gante-Wevelgem del domingo. Los cinco corredores (Sagan, Van Avermaet, Keukeleire, Terpstra y Andersen) que se habían destacado del grupo selecto que se formó después del Kemmelberg, se estaban entendido a la perfección hasta que en un momento dado, (se ve claramente en el video) cuando Peter Sagan abandonó la cabeza tras un relevo y se estaba descolgando hasta la cola del grupito, Niki Terpstra optó por abandonar su plaza indicando al Campeón el Mundo que volviera a entrar al relevo porque él no lo iba a hacer. Sagan, como era lógico, no obedeció y se abrió permitiendo que Van Avermaet y Keukeleire, que no se estaban enterando de la fiesta, abrieran hueco sin haberlo pretendido.

No hubo palabras entre Terpstra y Sagan, solo algún gesto discutiendo a quien correspondía la obligación del relevo, que en mi opinión le tocaba a Terpstra porque fue el primero en eludir su responsabilidad. Ahí terminó todo para ambos y el más perjudicado fue Terpstra y el Quick-Step que tampoco anda sobrado de victorias últimamente en la grandes clásicas.

 

Es cierto que correr con Sagan de adversario no es fácil, porque tan amplio es su repertorio que a excepción de unos dos-tres corredores todos salen derrotados incluso antes de disputarse la carrera. Pero mientras hay vida hay esperanza y si Terpstra hubiera dado su relevo sin rechistar, por lo menos, hubiera tenido la posibilidad de jugar alguna baza cerca de meta, actitud con la que ya ha ganado más de una carrera de mucho prestigio (París-Roubaix 2014). Reconozco que las posibilidades eran ínfimas, pero quedándose atrás con Sagan no había ninguna. Además, dada la rivalidad y la paridad de nivel y de características de Sagan y Van Avermaet, al menos hubiera contado con la posibilidad de sorprenderlos con algún ataque mientras se vigilaran con, quizás, demasiada escrupulosidad. Pero nada, se obcecó con Sagan y lo echó todo por la borda.

 

Luego llegaron los lamentos. Fue muy significativo el enfado del director Wilfried Peeters lamentándose en voz alta por haber tenido 3 corredores en un grupo de unos 14 y no haber aprovechado la posibilidad que les presentaba esa situación (ver video). La tensión era palpable en un equipo acostumbrado a dominar este tipo de situaciones a su antojo. Es lo que ocurre cuando se corre en contra o en base a determinados corredores. El primer principio de los grandes equipos es crear el guión adecuado para el desarrollo que le conviene. Perdido eso, a menudo, se pierde todo.

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