El Tour de Francia siempre gana

El ciclismo ya tiene calendario, ahora hace falta que se puedan correr las carreras, cosa que de momento no está del todo clara. La hoja de ruta la marcará la evolución de la pandemia del Coronavirus, que por mucho que pensamos que está superada, el miedo a un rebrote por las medidas de desescalada está muy presente entre los epidemiólogos, que no dejan de insistir en extremar  los cuidados  si no queremos otro confinamiento que no descarta ni la OMS.

Covid-19

El hecho de volver a competir, es de por sí, una gran noticia, algo urgente para un deporte que necesita la exposición pública. El calendario expuesto por la UCI ha reabierto una sonrisa en el mundo del ciclismo, ansioso por volver a las carreras. Otra cosa es si éste calendario es adecuado. Evidentemente no habrá sido sencillo resumir a poco más de tres meses todo el calendario del World Tour, pero se podría haber equilibrado algo más, pensamiento extendido sobre todo en Italia, país que ha sido pisoteado por el Tour de Francia, que ha obrado con todo su poder para que una vez más la UCI le haya rendido pleitesía. La mayoría de los grandes campeones del país transalpino están indignados. Casi ninguna carrera coincidirá con la disputa de la ronda francesa (solo la Tirreno, en cuanto a vueltas se refiere). En cambio, durante el Giro de Italia se disputarán casi todas la carreras importantes de un día (tres monumentos: Liege, Flandes y Roubaix), y además coincidirá en los cinco últimos días con la Vuelta a España, cuyo final en el Tourmalet, a la vez, deberá compartir con la crono final del Giro y la París-Robaix, la carrera más vista por televisión en todo el mundo. 

Pelotón del Tour de Francia

La única organización que está verdaderamente satisfecha con este calendario es la del Tour de Francia, que una vez más ha recibido reverencias por todos lados. Deportiva y publicitariamente es evidente que es la carrera más importante. Según algunos estudios el 65 % del retorno publicitario que reciben los equipos lo logran durante la exposición que obtienen en el Tour de Francia, razón de la sumisión que se le otorga a su organizador, que rige el ciclismo con un poder absoluto sin que nadie se atreva, siquiera, a levantar la mano. Además son tan astutos que logran partir siempre con ventajas añadidas, como es la división entre la visión de los equipos, mal mayor que afecta a este deporte desde tiempos inmemorables. A la vez que algunos han afirmado, con razón en mi opinión, que ésta crisis, como otra cualquiera, hubiera sido una buena oportunidad para buscar un modelo de negocio más equilibrado, equitativo y que ofrezca más garantías para el eslabón más débil (los equipos), otros han alzado sus voces en contra o poniendo reparos que se pueden justificar por el miedo que puedan sentir, pero no desde un punto de vista intelectual.

John Lelangue, manager del Lotto-Soudal

John Lelangue, mánager del Lotto-Soudal y que en su día trabajó para el  Tour de Francia, sigue pareciendo tener alguna vinculación presente o intención futura con ellos porque ni el portavoz más experimentado hubiera defendido mejor los intereses de la dicha organización diciendo que para qué hay que cambiar un modelo que funciona perfectamente (sic). Quizás habría que recordarle a Lelangue que el ciclismo es el único deporte de los grandes en el que la materia prima, corredores y equipos, no cobran un euro por los derechos de televisión. El fútbol, los deportes de motor o en baloncesto, todos, cuentan con una cuota por ese apartado negociado previamente con el organizador de cada competición, bien sean federaciones o empresas privadas. En el ciclismo, todo, absolutamente todo se lo lleva el organizador, que no reparte más que unas migajas en forma de premios. Ésta es la base del sistema perfecto del que habla Lelangue.

Bjarne Riis, manager del NTT

También ha salido a la palestra el recién aterrizado Bjarne Riis, que sigue haciendo favores al Tour de Francia, como en aquella ocasión de 1998 en la que el pelotón estuvo a punto de parar la carrera por completo pero se ofreció de intermediario voluntariamente para favorecer a la organización que a la postre, dicen, le recompensó gratamente por evitar una huelga histórica. Parece que en un ataque de celos, se ha alzado en contra de David Brailsford, que lo único que aseguró es que si no veía garantías sanitarias para sus corredores no acudiría o retiraría al equipo de la carrera. Para Rijs, eso sería una actitud egoísta. Uno nunca de deja de sorprenderse ante algunas observaciones. 

Patrick Lefevere, manager del Deceuninck Quick-Step

El miedo ha acobardado a toda una referencia como Patrick Lefevere, que ha manifestado que en estas circunstancias no es momento para ir en contra del Tour de Francia. Ante el temor a  perderlo todo, todo puede ser comprensible, también esta total obediencia al Tour de Francia, pero no devemos olvidar, que ninguna revolución que haya beneficiado a los más desfavorecidos se ha dado en épocas de bonanza. El caldo de cultivo natural para los grandes cambios siempre han sido las crisis, y éste momento era muy propicio para hacer ver al Tour, que la carrera francesa es muy importante para los equipos, pero los equipos y los corredores son imprescindibles para el Tour, que son quienes verdaderamente lo han hecho tan grande.

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