El silencioso éxito de la Hammer Series

No traten de encontrar nada en sus diarios habituales acerca de la Hammer Series, la prueba más innovadora que se ha visto en el ciclismo, seguramente, en toda su historia y que se ha disputado éste fin de semana en el Limburgo holandés. Tampoco busquen en el otrora prestigioso L’Equipe. Si acaso la Gazzetta dello Sport trae una mínima reseña con un comentario paupérrimo y una clasificación reducida. Los dos diarios que están sufragados por las empresas que organizan a la vez, las dos carreras más importantes, el Tour de Francia y el Giro de Italia, han acallado toda la información referente a la prueba organizada por los equipos que componen el club velon  como si fuera una sospechosa amenaza para su hegemonía. Tan solo las páginas especializadas en ciclismo han dado cuenta del evento que ha resultado espectacular en su desarrollo y un éxito para muchos corredores y aficionados que han podido disfrutar del paso y la presencia de los corredores mucho más de lo habitual por realizarse en circuitos cerrados con unos cuantos pasos por el mismo lugar.

 

La Hammer Series es una prueba que premia al equipo pero basándose en las individualidades en las dos pruebas iniciales, mejor escalador y mejor esprinter, y al equipo en su conjunto con una prueba contra el reloj colectiva. Cada equipo tan solo pueden participar 5 corredores por evento, pudiendo sustituir 2 en cada carrera. Participaron los 10 equipos que componen el Velon, más Movistar y Bahrain-Merida del World Tour y 4 equipos profesionales por invitación.

La prueba de montaña se disputó en un circuito de 7 kilómetros (11 vueltas) de los cuales casi la mitad (3,1) eran en subida y la ganó el colombiano del Movistar Carlos Betancur que impresionó al mismísimo Tom Dumoulin reciente ganador del Giro de Italia y segundo en la primera prueba de la Hammer. Tanto Betancur como Dumoulin protagonizaron junto con otros cuatro corredores una escapada que se llevó prácticamente todos los puntos que había en una subida intermedia y en cada paso por meta. Esa victoria de Betancur le otorgaba una bonificación de 15 segundos a su equipo para la crono final; 12 al Sunweb de Dumoulin; 10 al Sky de Geoghan, que había sido tercero etc..

 

En lo que se refería a la prueba del esprint, con un recorrido absolutamente llano y una distancia de 99,2 kilómetros (8 vueltas al recorrido de 12,5 kms), el primero en cruzar la línea de meta fue Sep Vanmarcke, pero quién más puntos recogió fue el Trek-Segafredo gracias a la perfecta labor de coordinación y reparto de trabajo que hicieron Stuyven, Brandle, Boy Van Poppel, Greg Daniel y Nizzolo. El equipo americano logró un total de 70,7 puntos, por 60,9 del Lotto-Soudal, o 59,6 del Cannondale, lo que sumando las dos jornadas otorgaba al Sky la primera posición para la crono del domingo con 32 segundos de ventaja con respecto al Sunweb, los dos equipos con alguna opción para llevarse la carrera. Cabe recordar que en esta carrera participaron hombres como Fernando Gaviria (4 etapas en el Giro de Italia) o Caleb Ewan (1 etapa en el Giro de Italia) , que pese a la caída del australiano y su posterior retirada, caminó que tomó también el colombiano, poco pudieron hacer ante la imposibilidad de controlar el pelotón por el sin fin de ataques que se dieron durante toda la prueba, hecho que hizo muy vistosa la carrera.

 

La última prueba se desarrolló contra reloj por equipos y pese a la ventaja inicial con la que partió el Sky, el Sunweb fue capaz de atrapar al equipo británico a falta de 3,8 kilómetros de los 44,7 que tuvieron que cubrir, lo que ofreció un final disputadísimo al esprint entre los dos equipos que finalmente se llevó el Sky en un apretadísimo desenlace que puso en vilo a los aficionados.

 

Está por ver el recorrido que tendrá ésta fórmula que persigue como uno de los objetivos lograr una nueva fuente de ingresos al margen de los sponsor para el fortalecimiento de las estructuras y con un reparto de los beneficios equitativo que permita garantizar la durabilidad de los equipos con un aporte extra. El espectáculo deportivo está garantizado porque ningún equipo se puede permitir controlar la carrera con 5 hombres y todos ellos deben coordinarse para ser partícipes de las escapadas o movimientos que se producen para coger puntos en cada vuelta. Esperando solo al final apenas hay posibilidad de ganar.

Quizás la formula tenga éxito (ojalá), o es posible que sea un fracaso absoluto, pero cualquier intento por mejorar la espectacularidad de las carreras y ofrecer un entretenimiento más acorde a los gustos de la audiencia actual, merece el esfuerzo. Y, si de paso, fuera el primer cambio para, algún día, tumbar el monopolio absoluto de las dos empresas (ASO y RCS) que controlan todo con poder dictatorial, sería la autentica revolución que necesita el ciclismo para un mejor reparto de los beneficios que generan los ciclistas y se llevan, en exclusiva, los grandes organizadores.

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