Matthew Goss y Gerald Ciolek se marchitaron con la Primavera

Repasando la lista de corredores que están aún sin equipo para la temporada 2017, lo que sin duda significa la inminente e inevitable incorporación a la lista del paro, me he encontrado con Gerald Ciolek, el prematuro alemán que ha sido el Campeón del Alemania más joven de la historia (lo ganó con 18 años, siendo aún amateur) y el osado que se atrevió a ningunear a Erik Zabel en la Vuelta Alemania de 2007 cuando era prácticamente intocable. Si, Ciolek, el mismo que le impidió ganar la Milán-San Remo hace tres años a Peter Sagan, está sin equipo.

Intentando disimular el sonrojo que le provocó un crio de tan solo 20 años, Zabel pronosticó que aquel prodigio sería su sucesor y que algún día, vestiría, como él, el maillot verde del Tour de Francia. Sobra decir que Zabel se confundió al echar las cartas ese día. Pero se dijeron cosas semejantes, algo que ocurre a menudo con cualquiera que haya sido Campeón del Mundo Sub-23. Incluso hubo un debate artificial en el HTC-Highroad sobre la paridad entre Ciolek y Mark Cavendish que el tiempo y la carretera se encargaron de solucionar con rapidez.

Cambiando un par de frases a ésta historia, podríamos añadir otro nombre con pasado similar e idéntico futuro: Matthew Goss, que, curioso destino, disfrutan de la misma edad, han compartido equipo recientemente y ofrecen la misma firma en su tarjeta de presentación: la Milán-San Remo. Goss la ganó en 2011, y dos años más tarde Ciolek. Eran años en los que se paseaban sobre sus sueños idílicos pensando que aquello duraría la eternidad sin darse cuenta que hay metas que una vez sobrepasadas conducen al infierno. La Primavera fue un traje que les quedó tan grande que se les descosió hasta su carrera profesional. Posteriormente no han ganado más que 3-4 carreras hasta quedarse prácticamente fuera de la circulación con tan solo 30 años.

Aunque ya sea tarde para encontrar una solución, la búsqueda de las razones de tan prematura retirada no se antoja baldía para aquellos que no quieran repetir similar trayectoria. Habrá quien piense que algunos excesos con métodos no siempre legales cometidos en el pasado tienen mucho que ver en su deriva, y pese a la falta de pruebas fehacientes de ello, en esto del ciclismo no se puede negar absolutamente nada. Sin embargo, y junto con otros aspectos físicos, cualquier análisis concienzudo del tema tendría que afrontar también cuestiones psicológicas para determinar los motivos del declive de dos corredores con condiciones físicas que nadie puede dudar. Objetivar y cuantificar cómo pueden afectar esas situaciones psicológicas en el rendimiento de un deportista es algo que tiene aún pendiente la ciencia, pero seguramente sea pedir demasiado

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