Hecho histórico

Cuando en 1994 nació el equipo de la Fundación Euskadi, seguramente ni los responsables de aquel proyecto pionero soñaban que alguna vez conseguirían los logros que con paciencia y sacrificio están logrando. Recuerdo que la mayoría de la gente del pelotón le auguraba un futuro breve y triste, porque, decían, un proyecto sustentado con el dinero de los aficionados era inviable. En parte, tenían razón. El aporte popular fue mucho más escaso de lo necesario, y primero Petronor y, sobre todo, luego, Euskaltel, fueron necesarios para acompañar a la no poca ayuda que reciben de las instituciones vascas. Y como al Cesar hay que darle lo que es del Cesar, es necesario apuntar que ese ha sido un mérito exclusivamente de Miguel Madariaga, manager del equipo.

Poco a poco, naciendo casi de la nada, el Euskaltel-Euskadi se ha convertido en un equipo puntero. El bautismo lo logró Agustín Sagasti con aquella agónica victoria en Azpetia, en la Vuelta al País Vasco de 1994. La primera victoria en una vuelta no llegó hasta el 2000, cuando, Mikel Artetxe se impuso en al G.P. Sport Noticias de Portugal.

El futuro que esperaba al equipo lo auguraron jóvenes valores como Iker Flores y Egoi Martínez que se impusieron en el Tour del Porvenir de 2000 y 2003, respectivamente. Antes incluso que esas victorias, un ilustre veterano, Roberto Laiseka, alma mater del equipo, ya se había estrenado en cuanto a victorias en vueltas grandes, logrando primero una en la Vuelta a España (Alto de Abantos), y otra en el Tour (Luz Ardiden) que será seguramente la más recordada de todos los triunfos del equipo vasco.

Hace dos años, Samuel Sánchez, se encargó de estrenar en el palmarés de las grandes clásicas al imponerse en el Campeonato de Zurich. El año pasado hizo lo propio en cuanto al podium de una vuelta grande (tercero en la Vuela a España), y este año se ha superado a si mismo entrando ni más ni menos que en la historia del olimpismo con su medalla de Oro lograda en Beijing.

Aún quedan objetivos por lograr, pero desde ayer se ha llenado otro huequito en un palmarés ya brillante. Egoi Martínez se ha convertido en el primer maillot amarillo que consigue el equipo en una de las vueltas grandes. Es un premio para todo el conjunto, pero especialmente para un corredor que por su motor diesel y su bondad infinita, ha permanecido en la sombra. Desde ayer es dueño de un hecho histórico.

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