No se puede ser tan egoísta

El egoísmo tiene unas consecuencias nefastas cuando se trata de trabajar en equipo. Italia lo sabe bien desde hace tiempo. España lo aprendió el domingo. Cada selección partía, a priori, con tres corredores capaces de ganar el título mundial. Las apuestas más seguras eran Paolo Bettini por parte italiana, y Freire por la española. Pero tampoco convenía descartar a Ballan y Rebellin; ni a Valverde y Samuel Sánchez. Creo que España era superior en todos los aspectos. En un esprint masivo, Freire es superior a Bettini. Y cualquier escapada en la que estuvieran Valverde y/o Samuel Sánchez podría valer, incluso estando en el mismo grupo Ballan y Rebellin porque los españoles son más rápidos. Hay pruebas de ello. Por tanto la estrategia a seguir por la selección española era muy sencilla. Freire con Bettini, y Valverde y Samuel Sánchez con Ballan y Rebellin. Freire estuvo en su sitio, como siempre. Valverde no, también como siempre. La visión estratégica del murciano ya no tiene solución.

El problema de la actual selección española es que hay tres corredores que pueden ser campeones del Mundo. Pero tienen que saber que no lo pueden ser los tres a la vez. Esa fue la diferencia entre las dos selecciones más potentes en el Campeonato del Mundo de Varese ganado con maestría por Alessandro Ballan.

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