La clave estaba en los keniatas

Lance Armstrong han ganado su séptimo Tour de Francia consecutivo y se convierte por derecho propio en el ciclista más grande de esa carrera.
Uno de los puntos más sorprendentes del caso Lance Armstrong ha sido, sin duda, su transformación física, incluso más allá de lo que podemos apreciar a simple vista. Según el Doctor Edward Coyle, director del laboratorio de rendimiento humano de la Universidad de Texas y médico que realizó diferentes estudios al recordman del Tour entre 1992 y 1999, las fibras lentas (esenciales en deportes de larga duración) de los músculos de Lance Armstrong incrementaron en un 33,33% (de 60% a un 80%) debido a los entrenamientos que realizó desde su enfermedad. Además, siempre según el Dr. Coyle, la eficacia de pedalada de Armstrong mejoró considerablemente (de un 21% de eficacia a un 23%), y tras rebajar su peso drásticamente (entre 7-8 kilos) su consumo de oxigeno también de disparó hasta los 83 ml/kg/min actuales. Teniendo en cuenta todos estos parámetros, concluye el Dr. Coyle, Armstrong es mejor en un 18% desde que superó el Cáncer.

Pero sin duda el médico que mejor conoce al estadounidense es el famoso Doctor Michele Ferrari, con quién Armstrong trabaja estrechamente desde que los presentó Eddy Merckx en 1995. Según él, “si hay algún secreto en el rendimiento de Armstrong, es la cadencia”. Sin duda, es una de las mayores aportaciones que ha hecho el ciclista del Discovery Channel a la técnica ciclista que ahora muchos intentan imitar.
Antes incluso de conocer personalmente a Lance Armstrong, Ferrari estaba estudiando la eficiencia del pedaleo. Intentaba lograr la ecuación ideal entre cadencia, potencia, umbral anaeróbico y cansancio. Atleta en su juventud, Ferrari se percató (así lo asegura en el libro Lance Armstrong’s War, Daniel Coyle, HarperCollins) que los atletas keniatas corrían con zancadas más cortas que los rivales, algo que contradecía la teoría de la época.
Las primera pruebas de aumentar la cadencia las realizó con Tony Rominger. El suizo solía llevar una cadencia muy elevada cuando realizaba un esfuerzo sub-máximo, pero cuando se empleaba a fondo, recurría siempre a los desarrollos largos.
Armstrong, no tuvo esa opción, pues el tratamiento de quimioterapia no sólo se llevó la maldita enfermedad, también unos siete kilos de músculo. Ya no era capaz de generar tanta fuerza como en el pasado, por lo que no le quedó otro remedio que aumentar la velocidad de giro, la cadencia (Potencia= fuerza x velocidad).
La cadencia normal de un ciclista en subida se sitúa en torno a 70-80 pedaladas por minuto, pero Armstrong es capaz de hacerlo a 90-100 pedaladas por minuto. Es así como ha podido lograr el “número mágico” de 6,7 watios/kilo en su umbral anaeróbico, algo imprescindible (según Ferrari) para ganar el Tour. Y la realidad parece darle la razón, porque está publicado que Pantani logró generar una potencia de 7 watios/kilo en una subida a Alpe d’Huez, y que Miguel Indurain era capaz de generar 525 watios absolutos. Teniendo en cuenta que el navarro pesaba, en el Tour, 78 kilos, adivinen que cifra se obtiene.

“Página Oficial del Tour de Francia”:http://www.letour.fr

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