Burla al pelotón

La mayoría de las escapadas de la primera semana de las vueltas grandes depende, casi exclusivamente, del pelotón. Tanto a la hora de escaparse, así como en las posibilidades de éxito. Durante la primera semana raro es que una escapada esté formada por más de cuatro-cinco corredores. Superado ese número el pelotón sabe que tendrá muchos problemas para garantizar el esprint. Por tanto, el grupo principal casi nunca permite una escapada que le provoque problemas.

Una vez formada la escapada, consentida en cierta forma, el pelotón calcula la distancia y la intensidad a la que tiene que trabajar para echar abajo el sueño de los pobres luchadores. Normalmente no fallan. El pelotón es cruel. No tiene corazón. Pero a veces los cálculos no ofrecen el resultado que se busca. Hay muchas variables que son difíciles de controlar. Hoy han fallado tres.

Primero creo que el pelotón ha tardado mucho tiempo en tirar con la intensidad necesaria. Han menospreciado la escapada. Luego una vez que han querido atrapar al cuarteto, les ha faltado fuerza. Segundo error. El Lampre no podía, el Garmin no ha puesto las suficientes unidades y al Columbia tampoco le sobra nada. Normalmente en ese tipo de escapadas el pelotón reduce un minuto cada diez kilómetros. Esto por supuesto varía dependiendo de ciertas cosas, como el aire, el recorrido y la capacidad de los corredores. No es una fórmula exacta, pero no anda muy lejos.

El tercer error ha sido que el pelotón ha creído que Jerome Pineau, Julien Fouchard y Yukiya Arashiro, se desfondarían en los kilómetros finales, pero el aire de culo les ha permitido mantener una velocidad que les ha proporcionado la ventaja suficiente para jugarse la victoria y burlar al, casi siempre, todopoderoso pelotón.

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