Las vacas flacas del ciclismo italiano

El ciclismo italiano está viviendo horas bajas, como otros muchos países. La situación que vive el ciclismo trasalpino es llamativa y está registrando el peor dato de la historia en cuanto a victorias del Giro. Jamás, al margen de la victoria del Liquigas en la crono por equipos, los italianos han tardado tanto en ganar una etapa en su carrera más prestigiosa. El Giro ya ha disputado 10 etapas y aún siguen sin mojar. Y lo peor de todo es que tampoco ofrecen grandes garantías para ello.

No al esprint, que retirado Alessandro Petacchi de la carrera se han quedado casi huérfanos. De los hombres rápidos parece que Tyler Farrar ganador en Bitonto será la referencia de esta edición. De los cuatro grandes esprinters del principio de la carrera, Petacchi, Greipel, McEwen y él, el estadounidense es el único que está confirmando los pronósticos.

En cuanto a la general, ha habido años en el que el ciclismo italiano no ha necesitado de ninguna aportación exterior para ofrecer un gran espectáculo. Pero no es el caso actual. Ahora sólo Basso, y quizás Nibali, ofrecen un aval para disputar la general. Hace pocos años atrás podríamos encontrar media docena de grandes corredores.

Y analizando la cantera tampoco parece que haya motivos para la euforia. El ciclismo italiano lleva años hablando de Nibali y Visconti. Nibali está confirmando parte de lo que se espera de él. Visconti se tendrá que limitar a pruebas menores. No está en el Pro Tour. No conviene olvidar a Ricardo Riccó, la estrella que apagó su propia luz girando el interruptor del doping, pero el ciclista del Flaminia deberá renacer de sus cenizas para ganar, antes de nada credibilidad.

El ciclismo italiano siempre ha sido una fuente inagotable de grandes ciclistas, pero el grifo parece cerrado y se tendrá que reinventar a si mismo para que todo el peso de su extraordinaria historia no lo aplaste por completo.

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