El Giro de la credibilidad

Ha sido un gran Giro. No hay duda. Ciclismo en su estado más puro. Casi todos los días ha habido algún motivo para que los aficionados se hayan podido enganchar a esta maravillosa carrera. Los ciclistas han sufrido, y mucho, y aunque no siempre es así en este caso se puede afirmar que su sufrimiento ha estado directamente ligado al espectáculo ofrecido. Al principio, en tierras holandesas, fueron al aire y las caídas las que produjeron más de un desenlace inesperado, noticia que siempre se acoge con agrado. Ya en territorio italiano, la etapa de Montelcino, con imágenes de un ciclismo de otra época, o la etapa de L’Aquila que hizo tambalear el Giro hasta el punto de ser casi decisiva, crearon unas expectativas inmejorables para la siempre excitante última semana que ha dado casi todo lo que se esperaba.

Este Giro no ha sido matemática pura, ni los ciclistas máquinas perfectas de fabricar esfuerzo, han estado, creo que en su mayoría, a las leyes lógicas de la naturaleza. Esfuerzo=cansancio=dificultad para recuperar=altibajos en el rendimiento. Ha ganado el más fuerte, como casi siempre. Ha ganado el mejor, como siempre. Y lo ha hecho por segunda vez, pero creo que nada tiene que ver con el Iván Basso de 2006. Su superioridad no ha sido tan manifiesta, ha sido más racional.

Todavía existen dudas sobre algunos corredores en particular y el ciclismo en general. Es normal. El pasado pesa demasiado, y el ser humano es demasiado débil para no caer en las tentaciones. Esas dudas jamás desaparecerán. Lo acepto. Yo también tengo mis sospechas, muchas, y soy escéptico sobre el rendimiento de algunos corredores, pero no sobre Iván Basso que ha tenido la decencia de ofrecer todos sus datos hemáticos y de entrenamiento en internet. Poco más puede hacer para garantizar su limpieza.

Reconozco que mirando a cualquier aspecto de la sociedad, el ser humano no merece excesiva confianza en cuanto a su comportamiento, y es probable que dentro de cierto tiempo me pueda dar un batacazo, pero confío en que el obligado camino que ha emprendido recientemente el ciclismo está dando sus frutos. Considero que tanto el ganador como el Giro de esta edición tienen, en general, más credibilidad que los del pasado. Sería la mejor noticia.

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