El mundo al revés

Quién le iba a decir a Frank Schleck que algún día ganaría una vuelta de prestigio gracias a la contrarreloj. Pues ha ocurrido en la Vuelta a Suiza, una carrera que en los dos últimos años ha reducido las etapas duras de montaña en beneficio de Fabián Cancellara, que este año ha estado más flojo que en la edición anterior, y de los corredores que quieren preparar el Tour sin esfuerzos extremos.

Frank Schleck es un gran corredor pero como la mayoría de los escaladores tiene una cuenta pendiente con la contra reloj. Al igual que le ha ocurrido hoy a Robert Gesink, líder de la clasificación antes de la carrera, en muchas ocasiones su rendimiento se ha visto deslucido por lo mal que lo ha hecho en las cronos. Pese a ser uno de los mejores escaladores del mundo, nunca ha podido ganar una vuelta por etapas a excepción de la Vuelta a Luxemburgo del año pasado. Tiene segundos y terceros puestos en carreras de prestigio como la París-Niza, Tour del Mediterraneo o Vuelta a Valencia, pero jamás había ganado un prueba de tanto prestigio como la Vuelta a Suiza.

Su rendimiento de hoy ha sido excepcional para lo que nos tiene acostumbrados. Ha sido el 13º, sólo a cinco segundos de Lance Armstrong (11º), o a 22 de Andreas Kloden (6º). Seguramente Bobby Julich, su antiguo compañero de equipo tiene algo que ver en esa mejoría, que dicho sea de paso deberá confirmarlo en el Tour para considerarse como tal. El exciclista estadounidense tiene un cometido en el Saxo Bank; que los hermanos Schleck mejoren su puesta a punto en la lucha individual. Cada vez que la ocasión lo permite, Julich se traslada desde Niza, lugar donde habita cuando está en Europa, hasta Luxemburgo para trabajar de forma específica la especialidad, sobre todo la aerodinámica ya la técnica. Reconoce Julich que ninguno de los dos se convertirá en especialistas gracia a ese trabajo, pero que su cometido es que mejoren en la medida de lo posible.

En vista de los resultados en la Vuelta a Suiza, no parece que Andy (31º hoy a más de 2 minutos) lo haya hecho en la misma proporción que su hermano mayor, pero gracias a ese trabajo Frank Schleck dormirá hoy con el maillot amarillo de la Vuelta a Suiza bajo la almohada y con los sueños mirando al Tour de Francia.

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