La rebelión de los modestos

Johan Van Summeren (Lommel, Bélgica, 30 años) ha ganado la París-Roubaix. Seguramente será una de las mayores sorpresas de la temporada. El ciclista belga del Garmin-Cervelo que ya lleva ocho temporadas en el campo profesional tan sólo ha ganado dos carreras: la general y una etapa de la Vuelta a Polonia de 2007. Pero no son pocos los compañeros que han ganado gracias a su labor inconmensurable. Es, lo que se dice, un gregario de lujo, capaz de trabajar en las clásicas del pavés, las Ardenas en incluso en los grandes puertos del Tour de Francia.

Creo que su victoria de debe a dos circunstancias. Una su fortaleza física y el conocimiento de la carrera. Ya en 2009 fue quinto, y octavo un año antes. Esos puestos no están al alcance de cualquiera y menos trabajando como lo hace él. Y la otra, a la obsesión que tienen todos los clasicómanos contra Fabián Cancellara, un corredor que aterrorizó a todos sus contrincantes con la exhibición del G.P. Harelbeke y ahora está pagando las consecuencias.

Todos corren contra él. Es una pena, pero es lógico. Cualquier mínima ayuda al ciclista suizo supone el suicidio. Y nadie está para cometer errores, menos el Garmin-Cervelo que tampoco lleva una temporada extraordinaria en las grandes clásicas. Por ello, cuando Cancellara ha arrancado a falta de 45 kilómetros y se ha llevado primero a Hushovd y luego a Ballan, ninguno ha dado un sólo relevo. Y el suizo asqueado de tener que hacer todo el trabajo, ha dejado de tirar. Ha sido la clave, junto con el estorbo que ha padecido Cancellara (también Hushovd) en el tramo del Carrefour de L’Arbre.

Pese a todo Cancellara ha sido segundo, demostrando que ha sido el más fuerte, pero el mejor, por aquello de haber utilizado correctamente todos los recursos que ha contado hoy, ha sido Johan Van Summeren. Enhorabuena.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *