Cansancio

Pocas veces ha sido tan palpable el cansancio de los ciclistas en una vuelta grande. Siempre hablamos de ello, pero apenas lo notamos. Los ciclistas sí, pero por una razón u otra siempre son capaces de rodar a mil por hora. Hay veces que incluso se pone en duda eso que la ciencia ha demostrado, que a partir del décimo día, más o menos, el organismo comienza a notar la fatiga de forma considerable, pierde el equilibrio hormonal y consecuentemente la pérdida de energía y vitalidad.

Hoy camino de Macugnaga la teoría del cansancio en las vueltas grandes se ha multiplicado por diez. La mayoría de los ciclistas, a excepción de una docena penden de un hilo, están en las últimas. No hay un gramo de fuerza. No es una opinión, es una constatación. Hay datos objetivos. Séptima etapa del Giro, Montevergine, puerto de segunda categoría con 17 de longitud y una pendiente media alrededor del 5 %. Llegaron 26 corredores juntos, 67 entraron por debajo de los dos minutos. Hoy, 19ª etapa con final en un puerto de tercera, de tercera, con un desnivel medio inferior al 5 % y 28 kilómetros han llegado dos corredores juntos, a 3 segundos otro, a 6 otros 3, a 8 otro, a 21 uno más, a 29 otro sólo. Un rosario vamos. Por debajo de los dos minutos solo han llegado 22 corredores. El 67º (por comparar con el retraso de Montevergine) ha llegado a 19 minutos y 31 segundos. Y repito, era un puerto de tercera categoría.

Otro dato más, ni los más fuertes están a salvo de los altibajos que sufre el cuerpo. Algo natural por otra parte. Rujano ha perdido 2 minutos y 20 segundos; Lovkivst 3’17’’; pero el más llamativo ha sido Igor Antón a más de 19 minutos en meta.

Estos datos dejan patente que la recuperación total con el transcurrir de los días es imposible, unos datos que son imposibles de encontrar en los 20 últimos años. Pero aún habrá gente que diga que el ciclismo no ha cambiado.

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