Vuelve Brad Wiggins

Bradley Wiggins está de líder en la Dauphiné Liberé. Me atrevo a decir que no ganará la carrera, porque lo que queda por delante, tres finales en alto, serán excesivos para él viendo la fauna que tiene alrededor. También pronostico que tampoco logrará igualar el cuarto puesto del Tour de Francia de hace dos años, porque ese, fue un año muy especial que difícilmente se podrá volver a repetir. Hay muchos corredores que logran grandes puestos en un año determinado por las razones que sean, pero luego no logran la misma regularidad. Es una de las diferencias entre los buenos y muy buenos.

Dicho esto, creo que se puede acercar al nivel de su mejor rendimiento. Wiggins es un ciclista muy peculiar. Seguramente no ama su deporte como otros, no está obsesionado con los cuidados de este deporte, es, digamos, algo bohemio. La presión que generan grandes expectativas no va con él. Ese pudo ser la razón de su bajo rendimiento el año pasado. Después del cuarto puesto del Tour de Francia, en invierno, tuvo problemas de alcohol. Lo declaró él mismo. También dijo que tuvo alrededor más consejeros que en toda su carrera deportiva y que todos parecían saber por donde debía encaminar su vida. Él no, y por eso anduvo dando tumbos.

Wiggins es un gran contrarrelojista, uno de los mejores en la pista, disciplina en la que ha logrado hazañas en los Campeonatos del Mundo y Juegos Olímpicos. Sin embargo, no logra el mismo nivel en la carretera, ni en las distancias cortas, su gran especialidad. No es escalador, pero su gran resistencia le hacen aguantar no muy lejos de los mejores.

Este año ha cambiado el Giro por otras carreras de una semana. No le está yendo mal. En la Vuelta a Baviera batió a Cancellara en una crono de 26 kilómetros. No está mal, pocos lo hacen. Ahora, pese a no ganar la crono de Grenoble está de líder. No son malos augurios para volver a realizar un gran Tour de Francia.

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