Un año lleno de sorpresas

El Giro de Lombardía ha cerrado una temporada llena de sorpresas, lo cual es algo positivo. La última carrera importante del año, ha sido, quizás, la más llamativa de todas ellas. La ganó Olivier Zaugg, un corredor suizo que pese a llevar ocho años en el campo profesional no había logrado nunca levantar los brazos, y llama poderosamente la atención que lo hiciera en uno de los monumentos. Pero es que este año casi ninguna de la grandes ha cumplido con los pronósticos. Excepto la Lieja-Bastogne-Lieja que al igual que las otras dos clásicas de la Ardenas fue ganada por Philippe Gilbert, auténtica estrella de la temporada, en el resto de pruebas ha habido sorpresas mayúsculas.

La Milán-San Remo fue ganada por Matthew Goss, que aunque fue la estrella del comienzo de temporada pocos pronósticos lo daban como ganador. Nick Nuyens, dio en la diana de Flandes, que pese a ser un corredor con muy buenos puestos en las clásicas (fue segundo en Flandes en 2008), es inferior a las grandes estrellas que brillan en el pavés. Y hablando de pavés, Johan VanSummeren, uno de los mejores gregarios del pelotón, se hizo con una pieza del Infierno del Norte en Roubaix. Nadie lo esperaba. Todos hablábamos de los Cancellara, Boonen, Freire, Cavendish, Hushovd, Chavanel, Ballan, Flecha….pero pese a que la mayoría de ellos estuvo a muy buen nivel, ninguno ha conseguido victoria en las grandes clásicas, a excepción de Cavendish que se ha hecho con el maillot arco-iris.

Y en las grandes vueltas ha ocurrido lo mismo. Sólo el Giro cumplió con lo establecido. La ganó, como siempre que esta a tope, Alberto Contador. El Tour fue para Cadel Evans, que por primera vez supo llegar sin excesos al mes de Julio. El hecho de que Alberto Contador hubiera corrido el Giro y que los Schleck se cebaran contra el español facilitó que el australiano hiciera historia para su país convirtiéndose en el primer australiano en ganar la carrera más importante del año. Y la Vuelta a España fue para quedarse estupefacto. La ganó Juanjo Cobo, un corredor que dos meses antes estaba pensando en la retirada.

Pero la temporada 2011 será recordada más que por las sorpresas por el año de Philippe Gilbert, un corredor que ha sido capaz de convertir cada una de sus victorias en auténticas obras de arte.

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