Ni chicha ni limoná

Acostumbrado a puestos difíciles de conseguir y fáciles de olvidar, José Joaquín Rojas ha logrado hoy en Gueñes la victoria más importante de su carrera. Siempre a rueda de los Boonen, Greipel, Cavendish, Petacchi etc. a Rojas casi nunca le cuadran las cuentas porque o bien le baten hombres más rápidos que él, o no remata ante adversarios de su nivel.

Hoy parecía que le iba a pasar lo mismo. Ausentes todos los grandes esprinters, la primera etapa de la Vuelta al País Vasco ofrecía una auténtica oportunidad para los segundos espadas. No ha habido control en el esprint, no había esprinters ni lanzadores. Haga usted lo que pueda. Cada uno iba por un lado y todo hacía indicar que Wouter Poels, un ciclista conocido sobre todo por su capacidad escaladora (2º el año pasado en el Anglirú y en Valdepeñas de Jaén), lograría su primera victoria en dos temporadas, hasta que desde la valla, y al más puro “estilo Oscar Freire”, ha salido Rojas para robarle la cartera al holandés.

El esprint, y la escapada de David De la Fuente y Davide Mucelli, han sido el triste resumen de una etapa que tenía recorrido para ofrecer algo más, y sobre todo mejor.

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