Y ahora la Paris-Roubaix

Tom Boonen ha hecho historia. Una vez más. No tanto por ser el quinto hombre en ganar en tres ocasiones el Tour de Flandes (Buysse, Magni, Leman y Museeuw), sino más bien por haber estrenado con éxito el nuevo recorrido con final en Oudenaarde y, sobre todo, por ser el primero en ganar las tres grandes clásicas de Flandes: el G.P. Harelbeke, Gante-Wevelgem y el Tour de Flandes. Ni el propio Eddy Merckx fue capaz de eso. Sólo Boonen.

Probablemente hoy no ha sido el más fuerte. Así lo ha declarado el Paterberg, donde Pozzato y Ballan, aunque poco, han abierto un hueco de un par de metros sobre Boonen, que ha sufrido mucho para no perder comba. Así lo ha reconocido él. “Me he sentido cansado todo el día”.

No el más fuerte, pero si ha sido el mejor, porque ese pequeño extra que no le ha dado su cuerpo, se lo ha otorgado su experiencia. Lo dijo el sábado en la rueda de prensa previa a la carrera. “No tengo que descolgar a nadie, puedo ganar al esprint”. Y lo ha hecho, pese a cometer un error que se repite en demasiadas ocasiones. Se precipita en el esprint. Lo hizo en la Het Nieuwsblad donde Sep Vanmarcke lo pasó por la piedra. Lo reconoció entonces y lo ha hecho hoy, diciendo que no ha sido su mejor esprint, que quizás se ha precipitado pero que ha sido suficiente. Hoy sí, pero debería tener más cuidado con la distancia. Si no lo puede pagar caro.

Y ahora le espera París-Roubaix, a donde acudirá como gran y casi único favorito. Lesionado Cancellara (triple fractura de clavícula), el pavés no será tan áspero como en otras ocasiones. Deberá superar a sus adversarios de hoy, y a otros que sin duda saldrán hasta por debajo de los pavés, pero como dice él, “no necesito descolgar a nadie, puedo ganar al esprint”. Lo puede hacer, pero debería tener más cuidado con la distancia. Si no lo puede pagar caro.

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