Es la hora de los españoles en las clásicas

España no ha sido un país de clásicas. Tampoco de clasicómanos. Ese honor pertenece a los belgas e italianos, sobre todo. España ha sido claramente un país dedicado casi exclusivamente a las vueltas, grandes o pequeñas, pero vueltas. La historia es testigo de ello. Hasta la llegada de, sobre todo, Freire y Valverde, es casi imposible encontrar a un solo corredor español en el palmarés de las grandes clásicas. Y los ha habido muy buenos. Incluso en los mejores años del ciclismo español a nivel internacional, que son los últimos 30, ir a las clásicas era prácticamente un castigo. Nadie quería ir. El planteárselo como un objetivo era imposible, no pasaba por la imaginación de nadie.

Todo empezó a cambiar cuando Oscar Freire ganó el Campeonato del Mundo en 1999. En pocos años se ha proclamado en el mejor clasicómano de la historia del ciclismo español. Tres veces Campeón del Mundo, otras tres San Remos, la París-Tours, la Hew Cyclassic y la Gante-Wevelgen figuran en un palmarés en el que también hay semiclásicas importantes.

Alejandro Valverde es otra de las raras excepciones. Dos Lieges y una Flecha Walona son dignos de elogio. Pero en la mayoría de las clásicas más importantes el vacío español es importante. Por ejemplo, nadie ha ganado la Amstel Gold Race que se disputará mañana. El corredor que más cerca estuvo de lograrlo fue Joaquín Rodríguez el año pasado, sólo un insuperable y extraordinario Philippe Gilbert fue más fuerte que él.

Este año el corredor catalán también está entre los favoritos, que por cierto son muchos, y muy igualados. Gilbert no está ni se le espera. Lo mismo que los Schleck, bajos de forma hasta ahora. Los corredores que a priori parecen destinados a disputar la carrera son más de media docena. Los australianos Cadel Evans (ganador del Criterium Internacional), y Simon Gerrans (Down Under y Milán-San Remo). Los italianos Nibali (Tirreno-Adriático) y Cunego (ganador en 2008). El checo Peter Sagan, el francés Thomas Voeckler (ganador de la Flecha Brabancona éste miércoles), y los españoes Joaquín Rodríguez (dos etapas en País Vasco y una en Tirreno), y Alejandro Valverde (etapas en Down Under y París-Niza, y la Vuelta Andalucia).

Las carreras, ha excepción del Campeonato del Mundo, ni se disputan por naciones ni se deben, pero tal y como están las cosas puede ser una buena ocasión para reivindicar el protagonismo de los españoles en las grandes clásicas.

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