Imparable Wiggins

Cuando un buen jugador de futbol está en racha lo mete todo. Como Ronaldo, que según estoy viendo acaba de marcar dos goles contra el Bayern de Munich. Cuando un ajedrecista está inspirado, siempre acierta con la jugada perfecta que le dará la victoria. Y cuando un ciclista está que se sale lo gana todo, incluso de la forma más inesperada. Como Wiggins que hoy se ha impuesto al esprint, al esprint sí, en la primera etapa de la Vuelta a Romandía y se ha puesto de líder. Cierto que no había ningún esprinter de categoría en el pelotón, pues los pocos que hay, Cavendish, Matthews y Allan Davis, se habían rezagado en el puerto de segunda categoría que había a falta de 25 kilómetros, pero lo que ha hecho Wiggins ha asombrado hasta al propio protagonista.

Wiggins, como se dice vulgarmente, es más lento que el caballo del malo. De esos corredores que en una escapada de seis hombres haría séptimo. Pero eso era antes, cuando era pistard y no confiaba en nada de lo está haciendo en los tres últimos años. Ahora domina la crono tan bien como siempre, se defiende de forma brillante en la montaña y gana hasta en el esprint. Este debe ser su año, como el año pasado fue el de Cadel Evans.

El australiano ganó prácticamente todo lo que corrió la temporada pasada. Primero Tirreno-Adriático, luego Romandía y finalmente el Tour de Francia. Camino va Wiggins. Se impuso en la París-Niza, es el líder de Romandía y uno de los principales favoritos para el Tour de Francia.

Wiggins ha cambiado por completo. Incluso en las entrevistas. Antes rehuía el trato con los periodistas. Ahora se muestra pausado y tranquilo, seguro en sus palabras y firme en sus acciones. Creo que el cuarto puesto en el Tour de Francia, en 2009, le vino muy grande y no acertó a gestionar la entrada en un mundo nuevo para él. Perdió el norte y no sabía a que atenerse, si continuar por el camino poco ortodoxo que le llevó hasta allí, o seguir las recomendaciones de los múltiples consejeros que se acercaron a él. Perdió un año entero en resolver la ecuación.

Ahora parece que ha encontrado la fórmula, está plenamente convencido de sus posibilidades. Y de momento, nadie ni nada lo ha podido parar. Ni tan siguiera el esprint.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *