Sagre y sudor

Geraint Thomas, el ganador del prólogo del Tour de Romandía, tiene una frustración que seguramente no habrá olvidado pese a la victoria de hoy. No puede donar sangre y eso le pesa mucho porque sabe de la importancia de los bancos de sangre. En 2005, mientras entrenaba en Australia, sufrió una grave caída que le daño algunos órganos internos. Tuvo que recibir una transfusión. Eso le salvo la vida y no lo olvida. Desde entonces, y sobre todo ahora que es famoso en su país, participa en multitud de actividades para convencer a la gente de la importancia de donar sangre.

Al margen de esa curiosidad sin importancia desde el punto de vista deportivo, creo que la victoria de hoy está cimentada en dos aspectos. Uno en su prestación en la especialidad y otro el tiempo. Muchos de los favoritos y especialistas han salido con lluvia, una circunstancia que no han sufrido la mayoría de los participantes. Geraint Thomas tampoco. Pero no hay que menospreciar el rendimiento del galés. No hace un mes que el corredor del Sky se proclamó en Melbourne Campeón del Mundo de persecución por equipos, récord del Mundo incluido. Siendo año olímpico, Geraint Thomas se está centrando en la pista, hecho que le ha obligado a realizar un entrenamiento específico para esfuerzos cortos e intensos. La persecución por equipos es un esfuerzo de alrededor de 4 minutos (ellos lo hicieron en 3’53’’). La crono de hoy la ha hecho en 3’29’’, un esfuerzo casi idéntico al que lleva realizando durante meses para preparar la cita olímpica de Londres. Un objetivo para el está dispuesto a luchar con sangre y sudor.

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