Ha comenzado la marcha atrás

Terminado el Giro de Italia con un resultado imprevisible, todas las miradas están ya puestas en el Tour de Francia. Y la mayoría de los que serán, o deben ser, protagonistas en Julio se encuentran en la Dauphiné Liberé que acaba de comenzar también con sorpresa. El prólogo lo ha ganado el joven Luke Durbridge, Campeón del Mundo contra el crono en Junior y Sub-23. Sin duda son credenciales para tenerlo en cuenta en cualquier prueba contra el crono, pero de no haber intervenido el viento y la lluvia, el vencedor hubiera sido, a buen seguro, Bradley Wiggins, segundo a un segundo.

El corredor británico del Sky ya ha dejado claro desde el comienzo que este año va a por todas en el Tour. La temporada que lleva así lo demuestra. Es idéntica a la de Cadel Evans el año pasado. Wiggins ganó la Dauphiné en 2011, pero no lo pudimos ver en el Tour de Francia porque se tuvo que retirar prematuramente por lesión. Habrá que ver el nivel que ofrece este año, tanto individual como en comparación al resto de favoritos, pero debería saber que no conviene gastar demasiadas energías en la carrera alpina. Desde 2003, ningún corredor que se ha impuesto en la Dauphiné ha repetido victoria en el Tour de Francia. Por tanto, cuidado con las exhibiciones tempraneras.

De la crono de hoy ninguna conclusión se puede sacar. Además de ser una distancia corta, el tiempo ha sido un factor determinante, pero cabe destacar que de todos los favoritos al podium del Tour Andy Schleck ha perdido ni más ni menos que 29 segundos en seis kilómetros escasos. Ha sido junto con Samuel Sánchez el peor de todos los hombres importantes para la general.

Repito que aún no se puede concluir nada, pero que no le pase nada en la crono del jueves. Que por cierto tiene la misma distancia que la crono más larga del Tour, 53 kilómetros. Ahí es nada.

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