Gilbert justifica la temporada con el Campeonato del Mundo

El ciclismo a veces, muchas, se reduce a tener fuerza. No tiene más complicación, es tan simple como eso. Si en el momento oportuno, en el instante en que se decide la carrera, uno es el más fuerte, difícilmente se le escapará la victoria a no ser que cometa algún error grave. Como Philippe Gilbert ha sido el más fuerte y no ha cometido un solo fallo es el nuevo flamante Campeón del Mundo.

La carrera de hoy disputada en Valkenburg apenas ha tenido secretos. Todo el mundo sabía más o menos lo que iba a ocurrir. Es cierto que a veces ese más o menos suele ser importante e incluso decisivo porque los matices pueden ser determinantes, pero no ha sido el caso. Era conocido que las selecciones que guiarían la carrera iban a ser Bélgica y España, porque eran las únicas con más de una opción para la victoria. En el control también ha contribuido la selección británica, que creo ha trabajado más para el noruego Boasson Hagen, segundo al final, que para ningún integrante de su selección porque como se ha visto nadie de sus hombres importantes estaban para disputar nada. Ni Cavendish, ni Wiggins ni Froome.

Pese a que ha habido una escapada de cierto riesgo, e incluso que Alberto Contador ha intentado repetir la hazaña de Fuente Dé atacando a 80 kilómetros de la meta, Bélgica ha hecho cumplir el guión establecido. Han confiado todo al Cauberg, y a Philippe Gilbert, que hoy, afortunadamente, ha vuelto a recordar a aquella estrella inalcanzable del año pasado. Se esperaba que Joaquín Rodríguez o Valverde hiciera algo similar, pero ninguno de los españoles, ni ningún otro ha podido responder al belga.
Estoy convencido, hoy se ha visto una vez más, que Joaquín Rodríguez no rinde al mismo nivel en carreras tan largas. Además lo confirma su palmarés. Si tomamos como ejemplo la semana de la Árdenas (Liege, Flecha Walona y Amstel), tiene muchos mejores resultados en la Flecha, carrera de 200 kilómetros, que en las otras dos, de más de 250 kilómetros. Quizás por eso, o porque se encuentra ya muy fatigado, que tampoco sería de extrañar, Joaquín Rodríguez no ha asomado en cabeza en el momento decisivo.

Al único que se le ha visto ha sido a Gilbert, que hoy ha levantado el asfalto del Cauberg como lo hizo en la Amstel de 2011 y 2010. Hoy ha sido el mismo corredor del año pasado, desconocido durante toda la temporada por motivos que nadie, ni tan siquiera él, ha podido argumentar de forma sensata. Hasta la Vuelta a España, no hubo ni rastro de él, pero sus dos victorias en la ronda española dejaron bien claro que volvía a la senda perdida.

Era uno de los claros favoritos, no tenia otra opción que atacar e irse en solitario en el Cauberg. Lo sabían todos, ha atacado desde la cabeza a la vista de todo el mundo, pero nadie ha podido responder. Ni de lejos, lo cual incrementa su mérito. Ha sido el más fuerte. Punto. Esa ha sido su virtud, que hoy ha bastado para ganar. Ahora esperemos que haga honor al maillot que llevará durante 12 meses, no le vaya a ocurrir lo mismo que en esta triste temporada.

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