Un cambio incomprensible

Hoy se ha disputado en Roma la séptima prueba de la Copa del Mundo de ciclo-cros, la única que tendrá lugar en aquellas tierras. Ha ganado Kevin Pauwels por delante de Niels Albert que pasa a comandar la general de la Copa del Mundo, y de Marco Aurelio Fontana. Sven Nys, colíder hasta hoy en la general con Niels Albert, se ha clasificado en 20º posición a 2’10’’ del ganador, que sin mirar las estadísticas me atrevería a decir que es su peor puesto en la Copa del Mundo. Nys está muy mermado por la bronquitis que ha padecido esta semana. Mermado y enfadado.

Y no le falta razón. El motivo de su enfado ha sido el recorrido de la carrera. Ha sido, de verdad, una vergüenza. Más que un circuito para una prueba de los mejores especialistas del Mundo, parecía un recorrido diseñado para que los niños aprendieran a andar en bicicleta. Una auténtica gincana. No había un solo repecho, ni barro, ni zona técnica, parecía una kermesse belga pero en un hipódromo italiano.

Sabido es que los italianos son especialistas en barrer para casa en cuanto a recorridos y decisiones técnicas, y seguramente la determinación de disputarse la carrera bajo esas circunstancias haya sido premeditado teniendo en cuenta que las únicas posibilidades de hacer algo pasaban por un recorrido semejante y ahí está el podium de Fontana, el mejor resultado de un italiano en la Copa del Mundo en mucho tiempo. Pero sustituir el recorrido de Igorre por ese de Roma ha sido un cambio incomprensible por parte de la UCI. Uno más.

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