El pelotón pierde poder

En las últimas carreras hemos asistido con satisfacción a algo poco frecuente en el ciclismo. El pelotón ha sido burlado por el esfuerzo individual de corredores con coraje y talento, algo que en el pasado reciente, era prácticamente imposible. Lo hizo en primera instancia Jasper Stuyven en la Kuurne-Bruselas-Kuurne en una exhibición que recogimos en este mismo blog. Y ésta última semana hemos contabilizado tres casos extraordinarios. Zdenek Stybar lo consiguió en la segunda etapa de la Tirreno-Adriático; Steven Cummings repitió hazaña idéntica dos días más tarde, y la víspera, pero en la París-Niza, Alexey Lutsenko estuvo incluso más soberbio realizando en solitario y con el pelotón pisándole los talones, nada menos que 17 kilómetros.


Antes de nada hay que decir que se trata de corredores con mucho talento, mucho. Zdenek Stybar lo ha sido todo en el ciclo-cross, especialidad que le ha permitido desarrollar sus condiciones innatas para realizar esfuerzos, cortos, pero muy intensos. En su victoria en Pomarance también tuvo mucho que ver la técnica, porque en el revirado final pudo poner en práctica todo lo aprendido en la especialidad invernal.

Steve Cummings, apenas ha tenido libertad en toda su carrera para realizar nada que no fuera tirar del pelotón, pero en las pocas ocasiones que se la han concedido, no ha defraudado. Victorias en la Vuelta a España, Tour de Francia o ésta última en la Tirreno, lo corroboran.

Veremos hasta donde llega Alexey Lutsenko, porque haber sido Campeón del Mundo Sub-23 para un corredor del Este no es garantía de éxito en profesionales. No sería el primer caso en ver interrumpido de inmediato su progreso, pero de cuando en cuando, ofrece destellos dignos de tener en cuenta.


Pero corredores con decisión y talento los ha habido siempre, y pocas veces hemos asistido a éxitos individuales ante el todopoderoso pelotón. Por tanto, me decanto a pensar que es un síntoma más del cambio que está teniendo el ciclismo. Ya no es ningún secreto que la extensión de productos dopantes en los 90 homogeneizaron el nivel del pelotón dotando a muchos corredores de un potencial que no poseían de forma natural, y consecuentemente muchos corredores podían anular el esfuerzo de otros más dotados.
Ahora, con los cambios introducidos en los últimos años, están aflorando las diferencias que existen entre los corredores y ya no es tan fácil inhabilitar el esfuerzo de corredores con unas facultades extraordinarias.

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