Alberto Contador eleva el espectáculo al máximo

Alberto Contador ha vuelto a ofrecer una genialidad en la París-Niza, un ciclismo de muchos quilates que está al alcance de muy pocos. Gracias a él la carrera ha estado en un vilo hasta la misma línea de meta y Geraint Thomas, el líder, en un constante aprieto que le ha obligado a sacar lo mejor de él y de su equipo, que ha estado a la altura, sobre todo Sergio Luis Henao, al que le debe parte de su victoria.

Contador ha sacado ese manual tan manido por periodistas y aficionados que tienen todos los directores en su guantera pero que casi nadie se atreve a ponerlo en práctica y que pocos corredores son capaces de aplicarlo como el madrileño. Los ataques a tantos kilómetros de la meta (a casi 50 kilómetros) pertenecen al ciclismo en blanco y negro, cuando aún no se había impuesto el miedo a perder, y si en los últimos tiempos está recobrando brillo es gracias a corredores como Contador, que ya con todo ganado, no duda en apostarlo todo a empresas realmente difíciles. Seguramente ha perdido un punto en su nivel físico, pero lo intenta suplir con osadía y no es la primera ocasión. La Vuelta a España de 2012 se la debe a la “locura” de Fuente Dé. La Tirreno-Adriático de 2014 a la exhibición de Guardiagrele, donde atacó a 32 de meta y dejó clavados a Kwiatkowski (que era líder) y Nairo Quintana, segundo al final. También lo ha intentado en otras ocasiones que como ayer no dieron con el resultado que perseguía, pero el planteamiento realizado por el equipo y la estrategia llevada a cabo por él con valentía y coraje, ya fueron en sí una victoria para el ciclismo.

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