Tom Dumoulin, Il Padrone del Giro

Tom Dumoulin puede ganar el Giro, pero otra cosa es que lo haga. Poder es tener capacidad física para ello y el holandés lo ha demostrado más que nadie. Además de ser el auténtico dominador de la crono de Montefalco, ha sido el más fuerte en montaña en los dos finales de cierta envergadura de este Giro, el Blockhaus y Oropa. Nadie ha sido más regular que él hasta el momento, un dato a su favor en una prueba de resistencia.

Su victoria en Oropa fue de un rendimiento y comportamiento extraordinarios. En cuanto a lo primero, hizo un tiempo muy similar (+ 15 segudos) al de Marco Pantani en 1999 y una forma de actuar también idéntica. Sin caer en el nerviosismo de querer atajar cada ataque que le lanzan, Dumoulin, tranquilo, controlando la situación desde atrás, impuso un ritmo que hizo reventar a todo aquel que pretendió seguirle. Fue una auténtica demostración.

Nairo Quintana, el gran favorito antes de la carrera, ya ha admitido que Dumoulin es el más fuerte del pelotón, lo que denota cierto golpe psicológico después de lo de Oropa. Lo cierto es que al margen de la crono, donde sufrió una varapalo importante, en montaña tampoco ha podido destacar en la medida que le exige la situación. En el Blockhaus fue el mejor, pero sólo pudo aventajar en 24 segundos a Dumoulin y éste le devolvió la moneda con 14 segundos en Oropa. Si el colombiano juega simplemente al mano a mano en el último puerto, tiene las de perder.

 

Vincenzo Nibali también anda renqueante. Está siendo regular pero no a la altura de la victoria. En la crono fue 6º y en las dos subidas ha perdido un tiempo similar en cuanto a Dumoulin, 36 segundos en el Blockhaus y 43 en Oropa. El de Bahrein ha reconocido encontrarse demasiado lejos del holandés para arrebatarle el Rosa, pero nunca hay que fiarse de Nibali porque siempre se guarda un as en la manga y cuando menos te lo esperabas se saca un conejo de la chistera. ¡Que se lo pregunten a Kruijswijk y Chaves con respecto al Giro del año pasado!

 

Thibaut Pinot está en un continuo quiero y no puedo. Se prometió ganar la crono y perdió una barbaridad. Puso a todo el equipo a bloque en Oropa, pero nunca estuvo en la disputa por la victoria. Tampoco parece que vaya a ir a más en su rendimiento, si acaso a menos porque la disputa del Tour de los Alpes 15 días antes de la carrera italiana pronto comenzará a pasar factura.

Otros corredores han mejorado muchísimo, pero están a años luz del líder: Zakarin cedió sólo 3 segundos en Oropa, y también mejoró Jungels, ganador en Bérgamo, (3’06’’ en Blockhaus, 1’22’’ en Oropa).

No obstante Dumoulin tendrá más de un problema, sobre todo con el equipo y las estrategias de ataque que le van a lanzar. Tener el rendimiento que tiene y las diferencias en la general le ofrecen un margen para jugar con tranquilidad, pero tendrá que exprimir al máximo un equipo limitado de escaladores de garantía y sobre todo acertar en las decisiones que tome, que no siempre han sido las adecuadas (acuérdense de la Vuelta a España que perdió hace dos años en la Morcuero con Fabio Aru). Pero no hay mal que cien años dure y camino a Bormio tiene la primera oportunidad de demostrar que ha aprendido la lección.

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