Nadie gana en su terreno

El Giro, o quizás, el ciclismo se está volviendo loco. Nadie gana en su especialidad. Los escaladores apenas han logrado ventaja en montaña, pero tampoco los contrarrelojistas han desbancado, como se esperaba, a los escaladores. Todos, o al menos, muchos siguen teniendo opciones de victoria. O eso creen.

Evidentemente, todo tiene su explicación. Otra cosa es que la sepamos. Llevamos tiempo en que en las etapas de montaña, por duras que sean, que no vemos grandes diferencias. Eso no es una novedad. Si lo, es cambio, lo de la contrarreloj. Ningún especialista sacó ventaja en su terreno. Una de las razones se debió a la dureza del recorrido, y por ello la aerodinámica no tuvo una importancia vital como en otras ocasiones. Fue una de las contrarrelojs más lenta de los últimos tiempos, con un promedio que superó por poco los 38 kilómetros por hora. En esas circuntancias, Leipheimer, por poner el ejemplo con mejor cociente aerodinámico, poco pudo aprovecharse de esa virtud.

Hoy, en cambio, quién no ha podido aprovechar su condiciones de rematador ha sido Danilo Di Luca. Estaba cantado que se formaría una escapada desde la salida y los pronósticos se han cumplido. Lo que uno no entiende es que con el afán que han trabajado los hombres del LPR en los últimos kilómetros para que Di Luca pudiera disputar la etapa y beneficiarse de los segundos de bonificación, que pueden ser decisivos en esta edición, como no han sabido controlar mejor la escapada de doce hombres. A una escapada con ese número de integrantes no se le puede ceder tanta ventaja como lo han hecho los hombres de Di Luca. Sino, ahora ya saben lo que pasa.

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