Cadel Evans tiene la Dauphiné en el bolsillo

Las diferencias no son seguramente insalvables, pero me atrevería a decir que Cadel Evans tiene la mitad de la carrera ganada. En el ciclismo las contrarelojs largas tienen un peso específico mucho más importante que las etapas de montaña, que a excepción de que alguno de los favoritos no sufra una pájara monumental apenas marcan diferencias significativas. Por tanto y sin proponérselo con mucho entusiasmo el australiano podría ganar la carrera más importante de su carrera deportiva.

Evans ha declarado que acude a la Dauphiné Liberé con buenas intenciones pero sin demasiadas expectativas. Alberto Contador, su rival más peligroso, se ha manifestado en unos términos parecidos. Todo el mundo tiene miedo a ganar la Dauphiné. Bueno, a realizar excesivos esfuerzos que podrían perjudicarles en el Tour de Francia. Nadie quiere hipotecar su supuesta victoria en la ronda gala. Todos apuestan a ganador, pero sólo podrá ganar uno.

En esta situación Evans tiene el viento a favor. En primer lugar porque sólo tiene que aguantar, jugar a la defensiva, una estrategia bastante más sencilla que un comportamiento ofensivo. Contador no parece muy animado para realizar exhibiciones, y dudo mucho que ataque con seriedad al australiano. A lo sumo lo haría para ganar una etapa y coger confianza de cara el Tour de Francia. Entonces, ¿quién atacará a Evans y podrá arrebatarle el primer puesto? Yo creo que nadie. A excepción de Contador, sus rivales más cercanos en la general son especialistas contra el crono que desparecerán de esos puestos en las primeras rampas del Ventoux. Y corredores que pueden estar motivados y capacitados para ganar la carrera, caso de Alejandro Valverde, están excesivamente lejos para inquietar al actual líder de la carrera. Si Evans no gana esta carrera, es que lo habrá hecho rematadamente mal.

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