El Tour presenta un recorrido ideal para estrategias

Ya está aquí el Tour de Francia 2009. La cita más importante de la temporada ya ha llegado. Se acabaron las excusas. Quién no se haya preparado a conciencia para Julio, ya no tiene opción de hacerlo. No hay tiempo. Para quien no haya acertado con su entrenamiento y calendario de carreras, es tarde. Quién no esté en forma, difícilmente podrá ser protagonista.

Echando un vistazo al recorrido de la carrera francesa, lo primero que llama la atención es la reducción que han sufrido las contrarrelojs. Este año tan sólo se disputarán 56 kilómetros contra el crono en solitario: 15, 5 en Mónaco, en la primera etapa, y otra de 40,5 en Annecy en la decimoctava etapa. No hay más. Si comparamos con ediciones anteriores la reducción ha sido muy significativa, ya que el año pasado se acercó a los 100 kilómetros y en los años anteriores se superaron con creces. Por tanto, no es un año que premie a los contrarrelojistas, y por consiguiente los escaladores salen beneficiados por esa disminución.

Pero tampoco los escaladores pueden estar muy satisfechos. Mirando la altimetría, sólo hay tres finales en alto: Arcalis en la séptima etapa, Verbier en la decimoquinta, y Mont Ventoux en la vigésima. Es cierto que las dificultades orográficas no se reducen sólo a esas tres etapas. La etapa decimoséptima con final en Le Grand Bonand, dónde hace dos años ganó Linus Gerdemann y se puso líder, es quizás la etapa más dura. Tiene cinco puertos, cuatro de primera, y aunque no termine en alto La Colombiere está muy cerca de la meta.

Hay más etapas que sin finalizar en alto pueden ser ideales para las estrategias de carrera, siempre y cuando haya voluntad y capacidad para afrontarlas. Para ello es necesario contar con corredores de nivel que estén dispuestos a arriesgar por el todo o la nada. Mirando la lista de equipos hay, sobre todo dos, el Astana y el Saxo Bank, que si se vieran necesitados de ello pueden jugar esa posibilidad.

Aunque teóricamente existe esa posibilidad, la práctica, aunque algo está cambiando en los últimos tiempos, no ofrece muchos datos para ser optimistas. Me temo que la superioridad del Astana, con Contador a la cabeza, será tal que el guión de la carrera está prácticamente escrito. Los hombres que deben ejercer el control son tan superiores que aquellos que deben atacar.

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