Que empiece el espectáculo

Todo está listo para que comience el Tour de 2009. Mónaco esta preparada para acoger uno de los eventos deportivos más importantes del año. Los aficionados están ansiosos para que comience el espectáculo, y los corredores en la cuenta atrás. Todo echará a andar en breve.

Desde el primer día el Tour promete muchas cosas. Puede ser el Tour del cambio, en donde los escándalos de los últimos años queden en un segundo plano, donde el vencedor acredite la credibilidad que muchos niegan a este deporte. En donde los jóvenes deben confirmar los pronósticos más alentadores que muchos aficionados esperan.

La vistosidad de la carrera comenzará hoy mismo, con una crono de 15,5 kilómetros. Una crono difícil, dura y técnica que marcará las primeras diferencias y que ofrecerá datos objetivos sobre el estado real de cada corredor.

Uno de los atractivos del ciclismo radica en ver la lucha directa entre los hombres más dotados que montan en bicicleta, pero también es agradable la lucha de un sólo hombre contra si mismo o contra el reloj. Una disputa interior que siempre obliga a dar lo mejor de cada uno. En eso es especialista Fabian Cancellara, pera mí el claro favorito para ganar la primera etapa. Su estilo no es lo más apurado del pelotón. Es quizá algo brusco, poco lineal y violento, pero seguramente es uno de los mejores ejemplos para visualizar el esfuerzo y la fuerza que trasmite a los pedales. Tiene cierta magia que hechiza al aficionado con ese pedalear portentoso que sólo él es capaz de realizar.

Tras un comienzo de temporada lleno de problemas en los que su protagonismo en las clásicas se minimizó hasta el anonimato total, Cancellara ha vuelto para reivindicar que puede ser un corredor completo, demanda que reclamó con su victoria en la Vuelta a Suiza. Pero por mucho que haya mejorado en montaña, jamás será un escalador y muchas veces resulta inútil luchar contra la naturaleza. El don que le ha sido concedido es para las contrarrelojs y lo aprovechará hoy con la maestría que le caracteriza en las grandes ocasiones. Y la de hoy lo es. No debe fallar.