Un recorrido equilibrado

Pese a que Abraham Olano fue un gran especialista contra el crono (un Campeonato del Mundo, una etapa del Tour de Francia, y seis etapas de la Vuelta España lo avalan), sabe que el verdadero espectáculo del ciclismo yace en la lucha cara a cara que normalmente se da en los puertos que dirigen a meta. Por ello no se ha dejado llevar por su natural pasión por la lucha en solitario y creo que ha preparado un recorrido equilibrado, que nunca es fácil.

En el ciclismo actual las pruebas cronometradas tienen, a menudo, un peso específico excesivo a mi entender. Una crono de 50 kilómetros puede dejar prácticamente sin opción a un escalador, cosa que él es incapaz de montaña porque las diferencias son mínimas. Por ello, la solución pasa por reducir los kilómetros en solitario, cosa que han hecho este año colocando una crono llana de 30 kilómetros en Valencia en la séptima etapa, y otra de 26 en Toledo en vísperas de finalizar la carrera. Considero que son suficintes, porque ni decidirán la Vuelta pero, a la vez, serán importantes para la General final.

En cambio habrá mucha montaña, aunque no para hacer grandes diferencias. El festival comenzará en la octava etapa con final en el Alto de Aitana, y seguirá con el corto pero duro Xorret del Catí en la novena. En la duodécima llegará el Alto de Velefique seguido de Sierra Nevada al día siguiente. La última opción de los escaladores llegará de inmediato porque la decimocuarta etapa finalizará en La Pandera.

La Vuelta y muchos de sus participantes conocen a la perfección los perfiles de las etapas más duras. Saben que no son puertos de hacer muchas diferencias, pero que tampoco permiten ningún desfallecimiento. Con el recorrido de este año no será fácil sobresalir ,circunstancia que provocará una lucha continúa hasta el final. Que, por supuesto, sería la mejor noticia para la carrera y el aficionado.

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