Greipel reclama un sitio entre los grandes

Cuando un semidesconocido Andre Greipel, un corredor alemán de 27 años, nacido en Rostock, una de las mejores canteras de Alemania, ganó de forma aplastante el Tour Down Under del año pasado habiendo ganado 4 etapas, hubo opiniones para todos los gustos. De quién pensó que sería flor de un día hasta aquellos que pensaron que el mundo del esprint tendría un nuevo inquilino de muchos quilates. Sin duda en el Telekom se decantaron por está última creencia y lo ficharon del modesto Wiesenhof, equipo en el que debutó en 2005, para intentar suplir la marcha de Erik Zabel, que había dejado el equipo de toda su vida por el Milram.

Jamás será capaz de igualar las gestas de su compatriota, porque Zabel ha sido uno de los grandes de la historia del ciclismo. 12 etapas en el Tour de Francia, 8 en la Vuelta, 6 maillots verde en el Tour, clásicas y otras etapas figuran en su palmares apilados casi hasta la cantidad de 200, una cifra al alcance sólo de los elegidos.

Por todo ello, lo mejor que puede hacer Greipel es olvidarse de Zabel y hacer su propio camino. Y lo estás consiguiendo con brillantez. Pese a que en sus tres primeros año como profesional no pasaba del par de victorias por temporada, el año pasado logró 14, una de ellas de mucha entidad, la etapa del Giro en Locarno. Es cierto que no presenta garantías para que un equipo como el Columbia se encomiende a él, y no es menos cierto que no puede competir en responsabilidades con Mark Cavendihs, el hombre más rápido en la actualidad con mucha diferencia.

Conocedores de sus limitaciones, en el equipo le preparan un calendario acorde a sus posibilidades y, digamos, es al calendario Europeo, lo que Cavendish al ProTour: el mejor esprinter. La mayoría de carreras de segunda categoría han visto ganar Greipel este año (lleva 12 victorias), pero es que cuando le han ofrecido la posibilidad para gestas mayores está respondiendo con solvencia. En la Vuelta ya ha ganado dos etapas superando a corredores tan acreditados como Tom Boonen, Daniele Bennati u Oscar Freire. Por ello ya tiene los argumentos suficientes para reclamar un sitio entre los grandes.

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