Los Lagos se quedan en nada

Viéndole subir a Denis Menchov los Lagos de Covadonga, parecía que el líder de la Vuelta a España había copiado el estilo de Miguel Indurain. Pegado a la rueda de Roberto Heras, sin apenas levantarse del sillín, ni tan siquiera en las rampas más duras de la subida, a Menchov no se le vio ni la más mínima mueca de sufrimiento ni intención de atacar a Roberto Heras, que está viendo que sus opciones para ganar la Vuelta a España se están reduciendo considerablemente. Menchov, ruso, frío, calculador, hizo gala de una honradez extraordinaria en Arcalis cuando después de subir todo el puerto a rueda de sus adversarios no quiso entrar en el juego por la victoria de etapa. Declaró que hubiera sido indigno por su parte esprintar para lograr la victoria de etapa. No todos lo hacen.

Y ayer, en Covadonga, demostró una cautela, quizás exagerada. La mayoría de los corredores apuestan por vapulear al adversario cuando aquel pasa por un momento malo, cosa que hizo con bravura Carlos Sastre que desbancó del tercer puesto a Paco Mancebo, que no pudo mantener la regularidad que acostumbra. Menchov fue más conservador A simple vista parecía que podía haber aumentado su ventaja con respecto a Heras pero no lo hizo.

No parece que se pueda arrepentir, porque a pesar de no contar con una gran experiencia en vueltas grandes, en el Tour de 2003 demostró tener capacidad para aguantar tres semanas al máximo nivel. Además, el hecho de no vaciarse del todo le permitirá recuperar mejor y llegar con más reservas a la última semana.

“Página Oficial de la Vuelta a España 2005”:http://www.lavuelta.com

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