Roux un digno representante del ciclismo francés

Que nadie espere que Anthony Roux (22 años) vaya a salvar al ciclismo francés de la crisis en la que se encuentra. Últimamente está ofreciendo signos de cierta recuperación pero aún están lejos, muy lejos, de lo que han sido los ciclistas franceses en el ciclismo internacional. Desde que se retiraron Laurent Jalabert y Richard Virenque, y con la excepción de Christophe Moreau que a punto estuvo de pisar el podium del Tour de Francia en el 2000, ningún ciclista galo se ha asomado el balcón del podium del Tour, y casi, ni de otra carrera importante.

Los aficionados y periodistas franceses se han pasado años preguntando la razón de ese bajón. En los últimos tiempos se están oyendo algunas razones, pero en mi opinión no muy concluyentes ni convincentes pese a que hayan venido de la boca de Bernard Hinault, Laurent Jalabert o Jean Francois Bernard. El hecho de haber sido un gran ciclista no asegura una buena argumentación en casos como este. La mayoría de los analistas han criticado la comodidad de los ciclistas franceses argumentando que han estado ganando mucho dinero sin tener una exigencia excesiva. Podría ser una de las razones, no lo descarto, pero creo que no tiene mucho peso.

Hay quien argumenta que desde el caso Festina en el 98, los franceses, sometidos a una normativa mucho más rigurosa contra el doping, están jugando con mucha más limpieza que el resto de países y que por ello no pueden disputar en igualdad de condiciones. Tampoco creo que sea la razón principal, y menos ahora que la normativa contra el doping es mucho más homogénea que en el pasado.

La verdad es que, personalmente, tampoco me atrevo a dar ninguna razón, y creo que buscar una solución a la situación del ciclismo francés es muy complicada.

Pero, pese a que les falte un líder con garantías, el ciclismo francés sigue manteniendo la identidad de tener corredores extraordinariamente luchadores que se desenvuelven a la perfección en recorridos exigentes. El mejor de todos ellos es seguramente Sylvain Chavanel, pero no le van a la zaga corredores como Thomas Voeckler, David Moncoutie, Pierric Fedrigo, Sandy Casar o el propio Anthony Roux, que como decía al principio no será el salvador del ciclismo francés pero es un digno representante de ese ciclismo batallador que los aficionados agradecen por mantener los principios del ciclismo de siempre.

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