Una vuelta sin brillo

Cualquiera que sólo repase la clasificación de la Vuelta a España y no haya visto la carrera, puede caer en la equivocación de pensar que ha sido una carrera muy disputada. La verdad es que no se ha salido nadie y la igualdad ha sido una de las características más destacadas de la prueba. Un podium en el que los tres primeros corredores se han clasificado en un tiempo de 90 segundos, no es algo muy habitual.

Sin embargo, el primer puesto de Alejandro Valverde, nunca ha estado amenazado de forma importante. Nadie ha tenido capacidad para ello y por ello ha sido ajena a la incertidumbre. No ha tenido ni encanto ni brillo. La clasificación no ha estado definida por las virtudes de los mejores corredores, sino por las deficiencias de la mayoría de ellos. El propio Alejandro Valverde no ha ganado una sola etapa, algo extraño en un corredor con su capacidad ganadora. Samuel Sánchez ha realizado una carrera muy triste, sin demostrar ninguna de sus excelencias. Ni Cadel Evans ha estado a la altura de su nivel, sobre todo en las cronos.

Hay otros muchos ejemplos que demuestran el pobre nivel que ha tenido la carrera, algo que tampoco es nuevo en la carrera. Joaquin Rodríguez por ejemplo, nunca se ha podido clasificar entre los diez primeros en otra gran vuelta por etapas. Y lo mismo podemos decir de Paolo Tiralongo, Philip Deignan o Juanjo Cobo. Esto no es una opinión, es un dato objetivo, pura realidad.

Una de las cosas positivas de la carrera ha ido a parar de lado de Alejandro Valverde, que con una gran vuelta por etapas en su palmarés entra en el selecto grupo de los corredores más completos de la historia, junto con, entre otros, Laurent Jalabert o Sean Kelly, corredores todos ellos que han sido capaces de ganar cronos, grandes clásicas, vueltas pequeñas, etapas y generales de las grandes vueltas.

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