Vuelve Michael Rogers

Michael Rogers es uno de los ejemplos más claros de lo que cuesta mantenerse en la élite del pelotón internacional. Es difícil llegar hasta los mejores, pero lo es más mantenerse. Entre objetivos equivocados (Tour de Francia) y lesiones varias, al ciclista australiano se le ha pasado el arroz. Cuenta ya con 30 años y no parece que pueda cumplir con todo aquello que prometía cuando subió al campo profesional siendo Campeón del Mundo Sub-23.

En el año 2003 ganó la Vuelta a Alemania, el Tour de Bélgica y la Route de Sud. También fue Campeón del Mundo contrarreloj en 2004 y 2005. Pero desde entonces no ha vuelto a los titulares más que por lesiones, enfermedades o derrotas significativas. En 2007 se cayó en la Vuelta al País Vasco y los dolores de rodilla no le permitieron rendir a su mejor nivel. En el Tour de Francia del mismo año se cayó yendo escapado en el Cormet de Roseland y se tuvo que retirar con una luxación del hombro derecho. Al año siguiente sufrió la enfermedad de Epstein Barr y se perdió prácticamente toda la temporada.

Una de las mayores equivocaciones de Rogers fue pensar que podía subir el podium del Tour de Francia. En 2006 se clasificó en décima posición y siendo especialista contra el crono pensó que mejorando en montaña podría lograr ese objetivo. Craso error. Ser un gran especialista contra el crono no es suficiente para una meta de tal magnitud. Ayuda, y mucho, pero hace falta escalar bastante más que él y ser, además, regular, un defecto que siempre ha arrastrado Michael Rogers.

Por perseguir el sueño de no pocos ciclistas, Rogers se ha pasado siete años sin ganar una vuelta por etapas, algo que de haberse planteado su profesión de otra forma no hubiera ocurrido, porque como le ha ocurrido en la Vuelta a Andalucía que acaba de ganar, para ganar algunas vueltas pequeñas si basta con ser un buen especialista contra el crono.

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