Confianza

Hasta ahora la clasificación del Giro de Italia ha estado marcada por unas cuantas etapas raras y maravillosas y, por nefastas estrategias de algunos equipos y corredores. Poco conocíamos sobre el verdadero estado de los ciclistas llamados favoritos. Ahora ya conocemos como están. Lo han descubierto los puertos, el Monte Grappa y sobre todo el Zoncolan.

Sabemos que la diferencia de David Arroyo no será suficiente para mantenerse al frente de la clasificación por mucho tiempo. Incluso su puesto en el podium peligra de forma alarmante. Pero antes desaparecerá Richie Porte, que ha disfrutado mucho más de lo esperado. Sin embargo lo más importante que nos ha dejado el fin de semana es la confirmación de Ivan Basso como el hombre más fuerte de la carrera. Y con diferencia. Su superioridad ha quedado de manifiesto en el Zoncolan, un puerto totalmente vertical donde ha logrado diferencias de otra época.

A diferencia del día de L’Aquila el Liquigas ha demostrado estas dos últimas etapas la personalidad que se le presupone a un equipo con corredores como Basso y Nibali. Ha configurado una estrategia y la ha llevado a cabo sin mirar si eso beneficiaba a sus adversarios. La ejecución ha sido perfecta. Han llevado la carrera hasta el extremo de dureza donde nada se puede ocultar, en ese territorio surge la verdad. La del más fuerte, y ese hombre es Ivan Basso. Aún le queda recorrido por recuperar pero lo tiene todo a su favor. Su equipo, que seguirá haciendo la carrera dura, lo más dura que puedan. El recorrido, lleno de una dureza sin igual. Su forma, que ha ido en aumento desde que se inició la carrera. Y la motivación que supone poder recuperar la credibilidad ante un país que espera con ansía una victoria local que permita recuperar la ilusión perdida en los dos últimos años.

La pedalada de Iván Basso subiendo el Zoncolan ha recordado a la del 2006, cuando ganó tres etapas y la General sin quitarse el sombrero. Se supone que hay una gran diferencia. Según reconoció él mismo en aquella edición había sucumbido ante la siempre fácil tentación del doping. Ahora, es de esperar que esté corriendo de forma legal. Repetir el error sería más grave que haberlo cometido, sobre todo por todo el marketing que envolvió su arrepentimiento. Yo confío en él.

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