Desgracias

Hay un dicho que afirma que las desgracias nunca viene solas. En vista de lo que le está ocurriendo a Mark Cavendish debe ser verdad. No es su año. A lo mejor dentro de poco tenemos que volver a alabar su extraordinaria punta de velocidad, su capacidad de sorprender a cualquiera en el último momento o su genio para solventar en un pis-pas cualquier situación complicada que se de en el esprint, pero de momento no lo está haciendo.

Lleva un año complicado. A sus problemas bucales de enero, que le impidieron entrenar con normalidad, se le añadieron otros de tipo personal que le han apartado de la senda de la victoria que parecía coto privado suyo el año pasado. Ganó 23 carreras. Más que nadie. Mejor que ninguno. Pero esta temporada se le está complicado en exceso. De momento sólo lleva tres victorias y más que de ellas se está hablando de sus problemas con Andre Greipel o las quejas de sus adversarios por su excesiva brusquedad en el esprint.

No sé qué es exactamente pero en algo está fallando. No dudo que aún mantiene intactas su velocidad y demás virtudes que le convierten en el mejor esprinter del pelotón, pero quizá le falta confianza. O es probable que este excesivamente presionado por su pasado reciente. No lo sé. Pero está cometiendo errores que se le desconocían. En Suiza fue un movimiento brusco por intentar impedir que Haussler lo adelantara, y los dos corredores más casi todos los que venían por detrás se fueron al suelo. Hoy, una falta de concentración (no le veo otra explicación) ha hecho que se comiera una curva y fuera a parar contra un corredor del Lampre sin que este pudiera hacer nada por impedirlo. Al suelo. Otra oportunidad perdida. Y ya van muchas.

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